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El gran cariomo entre crunos y estopalgos (Manuel Pérez Otero)

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Con un punto de desprecio, los parsinistas de aquella época acuñaron un nuevo vocablo para referirse a los estopalgos. Precisamente empezaron a llamarlos así, pues fueron ellos quienes inventaron ese nombre. Estopalgos, porque en sus protestas eran muy visibles –especialmente en sus inicios– los carteles de “Stop” a esto o aquello. Stop a las drogas, al aborto, a las leyes anti-aborto, a los concursos, a las felaciones, al cariomo, a la incontinencia, a la carne, al punto, a las luces. No siempre eran los mismos quienes se oponían a todas esas cosas (y no principalmente por coherencia). Con frecuencia no eran los mismos, eran otros. ¿Quizá debemos creer que algo de su carácter ha de escapársenos inevitablemente? Pero todas nuestras especulaciones son vacuas, hasta que no sepamos el juicio definitivo de los crunos, siempre tan misteriosos, tan imprevisibles, como si se tratara de meros quebrosos.

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