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Educar en inteligencia emocional a través de los libros

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Enfado, alegría, frustración, optimismo, miedo y celos son los sentimientos que los personajes de Disney transmiten a través de una historia en la colección Disney emociones.

Así es la nueva colección que la editorial SM ha lanzado junto con la factoría Disney. Los que hemos tenido la oportunidad de leerlos, acompañados de pequeños, hemos podido comprobar su importancia. Como nos comenta la psicóloga y experta en inteligencia emocional, Begoña Ibarrola,  «esta colección puede ayudar de forma lúdica y asequible a la educación emocional de los hijos además de abrir un diálogo de corazón a corazón, que no siempre es fácil para los adultos. Son cuentos sencillos, con imágenes vivas y atractivas, con mensajes cortos y directos que a los niños les llegan con facilidad y con información útil para los adultos, por eso son mucho más que cuentos».

La colección está compuesta por seis libros, cada uno con un protagonista de Disney diferente, que refleja un estado emocional. La elección de estos personajes responde a la vinculación que los más pequeños tienen con ellos, los siguen a diario a través de las películas o los dibujos animados: «Es importante que los niños y niñas se den cuenta de que a los personajes les pasan cosas muy parecidas a las que les pasan a ellos, que sus emociones también son iguales, que viven momentos de alegría, de pena, tienen miedo, se enfadan, sienten celos, etc… y de esta manera es más fácil que puedan aprender de ellos», puntualiza Ibarrola.

Los cuentos son el mejor entrenador emocional para los peques, pues se sumergen en la historia y viven lo que experimentan los personajes

Cada cuento está pensado para leerlo de principio a fin -en torno a las 30 páginas con muchas ilustraciones y un texto breve y sencillo-, lo que lo convierte en una colección ideal para llevarlo al destino de las vacaciones. Cada título aborda un sentimiento diferente. Como novedad, cada libro incluye un texto redactado por la psicóloga, con recomendaciones para la familia.

Para entender la importancia de la inteligencia emocional, os dejamos íntegra la entrevista que hemos realizado a la psicóloga Begoña Ibarrola.

¿Con estos libros quedarían cubiertas las necesidades de los más pequeños en cuanto a inteligencia emocional?

No solo a través de la lectura se desarrolla la inteligencia emocional; es preciso comprender que los cuentos les van a servir a los lectores para conocer mejor las emociones y sentimientos, identificarlos, conocer algunas de sus causas y saber cómo los protagonistas las regulan, además de servirles como referencia en cómo actuar en determinadas ocasiones. Pero existen otras competencias emocionales que deben desarrollar y eso se puede llevar a cabo mediante una buena educación emocional,  y en este proceso, la lectura de cuentos puede convertirse en una gran aliada.

¿A partir de qué edad es recomendable empezar a enseñar a sentir las emociones y los sentimientos?

En realidad no se trata de enseñarles a sentir, porque traemos las emociones básicas en nuestro ADN y ya sentimos emociones antes de nacer, sino enseñarles a conocer, expresar y regular lo que sienten, que es bien distinto. Una cosa es sentir y otra es expresar, en esta segunda parte se centra la educación emocional. Podemos enseñarles a los niños desde que nacen a través del gesto, el tono de voz y la expresión corporal de la madre.

Un buen apego en la infancia está basado en esas relaciones emocionales entre el bebé y sus padres, y en la creación de ese vínculo emocional fuerte y seguro, están las bases de la salud mental del niño, entre otros aspectos importantes. Por tanto la educación emocional comienza antes de nacer y continua a lo largo de la vida aunque hay un periodo muy importante para comenzar a desarrollar competencias emocionales que, en mi opinión, son los 3 años.

¿Solo se consigue a través de libros o hay otras técnicas que pueden usar los padres, por ejemplo, en el día a día?

El ejemplo es el mejor maestro. Los niños no hacen tanto lo que dicen como lo que hacen los adultos, por eso es imprescindible que los padres desarrollen también su inteligencia emocional y puedan servir de modelos para sus hijos. Libros, juegos, diálogos, experiencias compartidas, todo puede favorecer una buena inteligencia emocional o convertirse en obstáculo para su desarrollo. No son tanto las “técnicas” lo más importante, sino las relaciones que se establecen entre niños y adultos. Si la base de las relaciones no es el amor, todo lo demás sobra.

¿Se le está dando la importancia que se merece a la inteligencia emocional en colegios y en las familias?

Cada vez más, afortunadamente, aunque aún queda mucho camino por recorrer hasta conseguir que el desarrollo de la inteligencia emocional esté presente como un objetivo fundamental en la educación. Las emociones siempre han existido, somos seres emocionales aún antes de nacer, pero los descubrimientos sobre el cerebro que han avanzado tanto desde la década de los 90 han permitido entender cómo se procesan las emociones, cómo se gestionan y cómo se pueden educar la dimensión emocional del ser humano, además de valorar el impacto  que tiene una buena gestión emocional en ámbitos tan importantes como la salud, el aprendizaje, el bienestar y la felicidad. Al tener un respaldo científico y al saber cómo entrenar al cerebro para desarrollar competencias emocionales desde pequeños y sus consecuencias, la educación emocional cada vez cobra más importancia, tanto en las escuelas como en las familias, y esto es una buena noticia.

Pero hay que tener en cuenta que a los adultos no nos han educado emocionalmente porque nuestros padres no sabían casi nada del mundo emocional de modo que es normal que los padres se sientan a veces impotentes ante una explosión emocional del hijo, una rabieta, una tristeza profunda, etc…. Conocer las emociones, gestionarlas  y desarrollar la empatía son herramientas importantes para las familias. Precisamente los padres y madres que se preocupan de educar de forma integral a sus hijos están ahora formándose, leyendo, obteniendo informaciones útiles para aprender a afrontar los momentos emocionalmente difíciles de sus hijos. Y una vez que se aprende, las relaciones en la familia cambian, el clima emocional cambia y la educación de los hijos va en una nueva dirección mucho más efectiva y afectiva.

¿La lectura de cuentos basados en las emociones es realmente efectiva?

Empecé a escribir cuentos precisamente en mi trabajo como terapeuta infantil y pude comprobar el poder que tiene un cuento para abrir la mente y el corazón de un niño y de un adulto también, cómo se convertían en el “hilo de Ariadna” mediante el cual conseguían salir de su laberinto particular. Desde entonces no he parado de escribir, ya llevo publicados más de 230 cuentos y puedo asegurar que pueden convertirse en grandes aliados para desarrollar la inteligencia emocional, además de ser espejos donde podemos aprender a conocernos mejor y a conocer mejor el mundo en el que vivimos.

Evidentemente, no cualquier cuento sirve, debe cumplir una serie de requisitos para que tenga esa función, pero la lectura es una de las mejores herramientas para la educación emocional.

¿Qué diferencia, en la edad adulta, a un niño que ha aprendido a manejar sus emociones?

Las competencias emocionales propias de esta inteligencia se pueden desarrollar a lo largo de toda la vida, en la familia, en la escuela y en la sociedad en general, pero su desarrollo temprano tiene efectos muy positivos sobre el aprendizaje, la conducta, la motivación, la atención y la salud. Numerosos estudios confirman su importancia,  además de ser un factor de prevención múltiple muy potente, por eso cuanto antes aprendan los niños a conocer y regular su mundo emocional y conocer el mundo emocional de los demás, mucho mejor, ya que desde bien peque

Se ha demostrado que una persona que ha desarrollado su I.E. es más madura, sabe hacer frente a los retos que la vida le depara con buen ánimo, conoce su mundo emocional, sabe gestionar todo tipo de emociones y es capaz de cambiar su estado emocional interno cuando no es el adecuado. Sus relaciones sociales son más satisfactorias, es empática y sabe trabajar en equipo a la vez que su forma de comunicarse es asertiva y respetuosa. Tiene una buena autoestima y se pone metas y objetivos realistas, que intenta conseguir con esfuerzo y constancia. Todo ello le ayuda a tener un mejor nivel de bienestar personal, que a la larga redunda en una mejora de la sociedad.

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