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Summa (Roberto Alejandro Chuit)

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Calgaraá fue la ciudad más grande del mundo mesopotámico. Antes de ser arrasada por el emperador chino Liu-Bao vivió ahí un alquimista, Baha Udin, que aseguraba en una carta que le mandase a Mateo Visconti II, señor de Milán durante los años de Inocencio VI, haber encontrado el secreto de toda sustancia. El trabajo, según sus palabras, le había llevado la vida: había logrado separar la tierra del fuego, para después encerrar el producto, una minúscula gota de Dios, en una caja de cristal. Baha Udin se dispuso entonces a crear nuevas formas de vida procurando no alejarse demasiado, para que los grandes poderes no lo tomaran por agravio, de la divina configuración. Tuvo ocasión también, en una noche de invierno, de echar un vistazo sobre la partícula celestial: vio las cordilleras orientales, vio de cerca las estrellas que los hombres habían llamado osa mayor, y vio también un pez galáctico, enorme y magnífico, que lo persiguió en los sueños hasta el día de su muerte.

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