Signo editores / Literatura a Mil

Raíces (Covadonga)

Comparte este post

Llevaba corriendo bajo la lluvia de tormenta más de lo que podía recordar. Trataba en vano de obligar a sus piernas a moverse lo más rápido que pudieran, pero apenas le quedaban fuerzas para continuar mientras crecía la distancia con la última casa de adobe y paja que se desdibujaba en la distancia.
Porque no quería tener que dejar atrás a su familia y el lugar donde había crecido. A sus padres y sus hermanos, que con miedo en la mirada le habían empujado a irse, a escapar mientras pudiera. Pero esta vez el curandero se había acercado con un cuchillo y le había arrebatado cualquier otra salida. Aun así, Abid seguía preguntándose por qué si su cuerpo era mágico no podía utilizar esa supuesta magia para salvarse a sí mismo.
Jadeando en busca de aire, dirigió la mirada al cielo y a las nubes de tormenta que no paraban de descargar cortinas de agua sobre su cuerpo. Sabía que la lluvia significaba que Madre África lloraba por él, porque a pesar de haber nacido blanco, seguía siendo hijo suyo.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies