Signo editores / Literatura a Mil

Pequeño problema (Nacho Blanco)

Comparte este post

¿Demostrará mi inocencia? ¡Diga que sí, abogado!
Nunca pasó inadvertido nuestro odio mutuo. ¡Pero ese hombre estaba loco! Nos agredíamos, sí. Incluso contraté a un grupo de matones para darle una paliza; pero, tras cada golpe, volvía a levantarse y lo dejaron tranquilo. Vea lo loco que estaba.
Aquella madrugada me encontraba de guardia de alba. Y, cosa rara, él subió a cubierta, y quedó junto a la borda. ¿Cómo desaprovechar aquella oportunidad? Me acercaría sigilosamente, le rompería la cabeza, y lo tiraría al mar… Saldría con impunidad del crimen, ¡estaba seguro! Así que me deslicé por la escalerilla. Entonces escuché jadeos y gritos de auxilio, ¡y su bata ensangrentada me cayó encima! Y allí estaba, sobre la borda, en traje de buceo. Un intercambio de miradas, su horrenda sonrisa, y la comprensión me golpeó como un mazazo. Gritando mi nombre, se lanzó al mar y desapareció para siempre. ¿Entiende? ¡Fue una simulación!
¡No me mire así! ¿Verdad que me cree? ¿VERDAD?

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies