Signo editores / Literatura a Mil

No sabemos dónde está Diego (Martín Sacristán Tordesillas)

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Intentaba convencerse a sí mismo, mientras la intensidad de su lámpara se atenuaba, gastando la última carga de la batería. Nada grande puede vivir en una cueva. Un entorno sin luz, con oxígeno limitado, y presas de reducido tamaño, qué alimentaría. Mohos, microorganismos, gusanos. Lo más aterrador que salió de una caverna fue el ébola. Un virus es invisible, y por eso no asusta. Aunque lo tengas al lado. No como aquellas dos luces que llevaban siguiéndole horas. Perdida la noción del tiempo, perdido él mismo en la red de galerías, había sentido la sed, el hambre, y el miedo. Todos sus sentimientos, todas sus necesidades, se habían calmado. Ahora lo único que sentía era un infinito cansancio. Así que cuando se agotaron las baterías, y pudo ver las luces de sus ojos acercándose en las tinieblas, admitió lo inadmisible. Que hoy él era la cena. Y que en la profundidad, nadie iba a oír sus gritos.

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