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El jaque mate más largo de la historia (David González Fernández)

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Yuri Nósov, ataviado con una calurosa casaca de pelo de marta siberiana que chocaba ante la imagen en mangas de camisa de su oponente Anatoli Gorobin dando sorbos a una menta helada, no respiró mientras desplazaba con extrema caución hasta Tfd8 el alfil que le quedaba. Decidir ese movimiento le había llevado todo el invierno y el primer mes de la primavera de 1881: faltaban dos años para que un tal Thomas Wilson le diese por inventar el reloj de ajedrez mecánico.
En el tiempo que el correoso Gorobin optara por ejecutar un enroque largo que frenase la ofensiva en diagonal que se le venía encima, su rival se divorció de su mujer, contrajo nuevas nupcias con la famosa bailarina Anastasia Topchu, vio nacer a su primogénito, y superó una dramática viruela.
Fue el hijo treintañero del fallecido Gorobin quien, diez años después de empezar la ya conocida como La Partida de las Cuarenta Estaciones, estrechara la mano del hijo prodigio de Nósov tras anotar Axe4++ en una mugrienta hoja de papel.

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