Signo editores / Literatura a Mil

Imposición (José Luis Mellado Valle)

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Corría oyendo las pesadas botas tras de mí junto a los gritos de los policías ordenando detenerme. Mi asfixia no era fruto de la persecución.
Aquella mañana volví a despertarme con los ojos como platos, con aquella familiar angustia, sintiéndome observado. Absorto, sonó el despertador. Encontré mis dedos tocando mi nuca y, de inmediato, salté de la cama, me vestí y salí dirección al trabajo.
Quién iba a decir que se acabarían las crisis; que aceptaríamos las condiciones del Estado. Mi mente y mi cuerpo no aceptaban esta vida sin sentido, sin felicidad. De nuevo la ansiedad se apoderó de mí.
Salí de la fábrica. Reprimí el impulso de palpar el monitor en mi nuca. Sabía que mis constantes y niveles químicos habrían puesto sobre aviso a las fuerzas de seguridad. Esta vez no podía prepararlo. El miedo al dolor ya no importaba.
Quedan pocos metros hasta el puente sobre la autovía. Solo espero no sobrevivir.
“¡Cogedlo!”, gritaron.
—Mierda. Esta vez lo consiguió. Un contribuyente menos…

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