Signo editores / Literatura a Mil

Fuerzas (María Baz)

Comparte este post

A veces el silencio incómodo resulta agradable, porque cuando falta aparecen los gritos cortando el aire como cuchillos, arrasando sin piedad.
Una voz se eleva entre las cuatro paredes de un comedor y parece querer decorar la habitación con algo más que con una luz tenue. El receptor escucha e intenta suavizar sus palabras, pero no consigue sino otorgarle fuerza a la voz primera, que sigue en su discurso, elevándose irrespetuosamente más y más. El poder de las palabras es inmenso y estas matan. Matan ilusiones, matan confianza, matan seguridad.
Una sonrisa triste se dibuja en el rostro de la víctima. No le quedan lágrimas, aunque en ocasiones es mejor no mostrarlas de todos modos. Se levanta y recoge la mesa. Despacio, vuelve, no grita, tan sólo pronuncia varias palabras que la otra voz intenta ahogar de inmediato. Pero no se puede intentar ahogar lo que sale del corazón. Y es difícil, muy difícil, volar cuando le quieren ver sin alas. Sin embargo, eso da fuerzas para alzar el vuelo.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies