Signo editores / Literatura a Mil

Fin (Belén Sáenz)

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Volver a la habitación arrastrando olor a cigarrillo encendido con la colilla del anterior. Quemarse los dedos con el vasito de plástico del café de la máquina. Sentir ya nostalgia de su sabor requemado. Lanzar una mirada de desamparo al puesto de enfermeras. Dudar ante el picaporte. Pasar por el baño sin encender la luz, para esquivar al espejo. Lavar las lágrimas y el vértigo con agua fría. Acercarse a la cama. Oír el estertor. No poder afrontar sus ojos confiados. Cubrirle suavemente una mano con la suya. Agradecer la sonrisa cálida del internista. Darle permiso para desconectar el respirador.

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