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Encuentros fugaces (Áuria Plaza)

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El lugar, desde la calle para el transeúnte desprevenido no es más que un bar con damiselas. Los que traspasan el umbral, solo ven carne, concupiscencia. Tras beber unas copas, eligen como si fuera mercancía de segunda mano. Ellas los reciben en unos cuartuchos, donde hay una cama estrecha con sábanas que conocieron mejores días, encuentros fugaces donde son invisibles.
Marlene sueña que alguien le pregunte su nombre y se queda con su dolor de no existir. Su soledad. Esperando al próximo cliente piensa que si tan solo uno se fijara un poco, podría sentir el olor de la muerte y tal vez entonces… ella le diría: soy VIH positiva; pero no… para estas mujeres solo hay secreción de hombres que llegan, dejan unas monedas y se van.

2 comentarios

Cristina 21 junio, 2016 Responder

Excelente .,descriptivo, lleno de fuerza y estilo

norma ospina 14 julio, 2016 Responder

Encuentros Fugaces..tiene personalidad arrolladora
o

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