Signo editores / Literatura a Mil

Egocentro (Imanol Quero)

Comparte este post

Estaba harto. Nada allí era lo suficientemente interesante o bueno; ni siquiera aceptable. Al despertar de madrugada en el frío sofá, sólo, aterido y apabullado por los machacones anuncios de la teletienda, tomó la decisión: “Me voy”. No era una idea nueva, desde luego, pero ahora, en la perfectamente natural irrealidad del sueño que aún agoniza en el desvelo, supo lo que debía hacer: primero un dedo moviéndose en pequeños círculos, luego dos; poco a poco, hurgando y dilatando la piel, la carne, hasta deslizar la mano, el antebrazo, la cabeza y finalmente el resto. A través de su propio ombligo, desapareció en la nada y jamás nadie supo más de él y de su nueva inmensa felicidad. La televisión persistió.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies