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Efímero (Jesús M)

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Efímero. Sí, posiblemente aquella fuese su palabra favorita. Efímero lo era todo. No había nada en el mundo que fuese eterno, tal vez fuese porque el mundo en sí tenía fecha de caducidad. De cualquier manera, aquello era algo que continuamente le invadía sus pensamientos. Y siempre temía detenerse a pensarlo, pues cada vez que lo hacía, le entraba una congoja poderosamente paralizante. ¿Quién era él en aquella inmensidad? Apenas una mota de polvo en un océano de proporciones dantescas. ¿Qué sentido tenía todo aquello? Era un triste teatro del absurdo. Trabajar, sufrir… ¿Para qué? ¿Para conseguir un ataúd más bonito? ¿Acaso para un funeral más pomposo? ¡Qué ironía!Las personas siempre luchamos por lo mismo. Queremos más. Somos inconformistas, nos preocupamos por lo material, cuanto más mejor. Hasta que un buen día lo efímero se personaliza. Recuerda que tienes fecha de partida, como todos, y por tu bien es mejor que no dependas de unas maletas, pues todo lo efímero se desvanece

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