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El diploma (María Sergia Martín González)

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Para espantar avispas utilizaremos agua y para las arañas, que odian los cítricos, cáscaras de pomelo. Con las serpientes, funciona el ajo y la canela es milagrosa con las garrapatas. Así, de memoria, aprendimos de padre técnicas de supervivencia. La parte teórica era aburridísima, pero la práctica nos hacía sacar de dentro habilidades desconocidas de supervivencia. Como la mañana en que neutralicé a una rata que iba enfilada al cuello del pequeño Agustín tras inyectarle un brebaje de anís y romero. Ese día padre se emocionó por mi hazaña. Y es que en contra de lo que muchos decían en el pueblo, padre era el mejor de los padres y disfrutaba como un chiquillo preparándonos para las pruebas. Durante días nos encerraba en un caserón abandonado y soltaba cualquier bicho venenoso que encontraba a su alcance. Algunos de mis hermanos nunca obtuvieron el diploma. Madre tampoco.

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