Signo editores / Literatura a Mil

Diamargaritón (Roberto Alejandro Chuit)

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Juliano fue muerto a tiros. Ludmila fue muerta a tiros. Carlota, entonces, está llorando sobre el plato de sopa. Le revienta en agua la cara. Toma una cucharada y le ordena al bufón que la asista, que le haga reír, pero la sopa se vuelve bastante más salada y ya no sabe para nada bien. Su hermano, el pescador evangelista, le pone nombre a todos los peces que trae por la noche, cuando sube en camioneta por el monte en niebla hasta su cabaña. Después de la cena, suele trabajar en el libro negro, octavo mayor, axiomática del río:

– todo pez es hijo de otro
– todo pez, por ser hijo, puede entrar en el libro
– el río no entiende pirámides. no hay primer padre
– hay un lugar en el universo donde el universo no existe, por tanto ningún pez puede venir de ahí
– excepto uno, que es violeta y se llama Mot

Los nombres se transcriben, ahora, ordenados. Cierra los círculos, apaga la luz y vuelve a la cama. Carlota termina la sopa. Juliano sigue muerto.

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