Signo editores / Literatura a Mil

Cuestión de fe (Abel Loro)

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—Pensaba que serías más razonable, Sara. ¿Dios? ¿Reencarnación? Por favor, supercherías de ignorantes. Te cuesta aceptar la verdad, ¿por qué? Estás cegada por esa fe absurda. Vives en una mentira.
Él acaricia sus piernas por debajo de la mesa, con la punta de su zapato. No ha dejado de pensar en la habitación que tenían reservada para después de la cena.
—No, yo me dedico a la ciencia, Sara; nosotros buscamos una verdad demostrable, para no vivir engañados. Y nada más. Cree lo que te dé la gana, pero Dios es un artificio. Una fantasía.
El sonido de su teléfono le interrumpe, rasgando el clima de la velada. Él lo saca del bolsillo, lo mira.
—Disculpa; es mi hermano.
Él se levanta, se limpia los labios, camina por el estrecho pasillo del restaurante y se detiene ante la puerta del excusado. Descuelga el móvil.
—Cariño —dice, muy tranquilo—, ¿pasa algo? ¿Los niños? Ah, sí, tranquila, estoy reunido con Luis, cosas de trabajo. Llegaré tarde a casa, no te preocupes.

1 comentario

Yuliana 28 mayo, 2016 Responder

Que mediocridad.

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