Signo editores / Literatura a Mil

Código fuente (Óscar Montoya Martínez)

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En las escaleras mecánicas de la estación de autobuses de Sevilla, una mujer y un hombre de avanzada edad se cayeron de bruces poco antes de aterrizar. Primero fue ella la que se derrumbó, y su marido no quiso o no pudo evitarla, y se desplomó tras ella. Se activó el protocolo de emergencia y el mecanismo de las escaleras se detuvo. Corrimos a asistir a los sevillanos y los ayudamos a incorporarse. Nos dieron las gracias y nos preguntaron el número de dársena del autobús de Cádiz. El seis, les dije. La mujer asintió: el zai. El seis, repetí. La mujer insistió, el zai. El seis. El zai. El seis. El zai. Establecimos de esta manera, sin quererlo, un código fuente, un sistema binario compuesto por dos dígitos, no el uno y el cero, sino el seis y el zai, como lo define Anton Glaser en su History of Binary and other Nondecimal Numeration. Qué manera tan maravillosa de comenzar las vacaciones, que ya acabaron.

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