Signo editores / Literatura a Mil

Bandera (Antonio Delgado Pinto)

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Siento el impacto, un golpe seco que detiene un punto mi marcha, y después el líquido bajando caliente bajo la ropa. No hay dolor, sólo barro. Comprendo que caigo. El suelo mojado detiene mi peso. Nubes tan que bajan oscuras.

Lluvia de vez en cuando sobre la chaqueta, golpeando suave mi espalda. Gritos, casi como disparos. Círculos concéntricos en el charco junto a mi rostro. El agua tiembla y justo después un estruendo sube desde algún sitio bajo las entrañas de esta tierra extraña, que no nos pertenece pero que defendemos no sabemos de quién. Ahora llegan dos voces confundidas en un llanto y una plegaria. Lo poco que puedo girar el cuello permite ver un casco mojado. Lluvia y sangre se reparten la chapa abollada.

Atardece en el horizonte hacia el que nos dirigíamos. Otras nubes dejarán allí su lluvia y su olvido. Me doy cuenta: la oración se ha apagado hace rato, pero continúa el llanto. No hay palabras en el ámbito. Frío viene desde la cercanía de lo lejano.

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