Signo editores / Literatura a Mil

Aurora (Bernardo)

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Ni era ella tan bella ni estuvo tan dormida tanto tiempo como contarían una vez que fue. En realidad, el cuento duró sólo una noche. Acabó con el alba, cuando al final de la jarana unos labios resecos con sabor a whisky de segunda mano diluyeron para siempre los pájaros, los azules, el príncipe, el caballo y el amor eterno.

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