Signo editores / Literatura a Mil

Antonio y Miguel (Francisco Javier Salmerón Giménez)

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Se encontraban juntos en la sierra de Córdoba, formando parte del frente republicano. Los había reunido el azar, quien los llevó hasta allí a la vez, a uno desde Murcia, a otro desde Granada, formando parte de la quinta del Biberón. Y creció entre ambos una amistad que las dificultades fortificaron.
En otoño de 1938 una compañía de regulares marroquíes con fama de no hacer prisioneros rompió el frente que defendían. Salieron despedidos en direcciones distintas: Antonio hasta un campo de concentración, Miguel no se conocía hacia dónde.
Antonio se preguntó por la suerte de su amigo hasta que un viaje del Inserso, con 70 años, lo condujo a Granada, donde buscó en la guía de teléfonos del hotel su nombre, que se mantenía en su memoria como si los llegados desde África acabaran de separarlos.
Media hora después se encontraron en un abrazo interminable en presencia de sus emocionadas mujeres. Un abrazo que puso fin a casi cincuenta años de incertidumbre y de añoranza.

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