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Antimacasar (NekyelusWawrila)

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La noche que los copos de la nevada parecían azúcar escarchado, murió Golmayo, el pastelero.
El sastre del pueblo le encontró al día siguiente cuando fue a recoger “el sauce de chocolate”, un mosaico hecho con teselas de cacao con la forma de ese árbol (el buen confitero lo elaboraba todos los fines de mes para los lugareños).
Estaba quieto en su mecedora, la melena canosa tapándole la cara ladeada, envuelto en el aroma de alerce de su ungüento para el cabello.
El viejecillo solitario dejó un hueco grande con el recuerdo de la artesanía en los fogones.
Sin embargo, creo que no se fue definitivamente.
Y no es que su balancín se mueva cuando llegan los últimos días de cada mes desde entonces, pues pudiera ser alguna corriente de aire. Lo curioso es el pañito limpio del respaldo para la cabeza, impregnada de repente con una mancha oscura.

Pero sobre todo, esa embriagadora esencia de alerce que irradia.

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