Signo editores / Literatura a Mil

El amargo, no es sabor para niños (Sonia Abellán Montero)

Comparte este post

Tuvo la Alegría un instante de debilidad, se preguntó cómo sería andar con el alma desaliñada y desmaquillada. Quería saber cómo le quedaría una mueca horizontal inerte en sus labios en vez de la luminosidad de una sonrisa, que tal le sentarían algunas arrugas pintadas de Tristeza repartidas por su semblante. También le intrigaba cuál sería el sabor de las lágrimas que provocan la Soledad.
Abrió su armario buscando algo oscuro que ponerse, nada encontró, sólo había vivos colores columpiándose en las perchas. Decidió no peinarse y se dio cuenta que siempre andaba despeinada de tanto bailar y que le quedaba estupendamente ese corte de pelo. Rebusco y rebusco sin encontrar algo que sirviese para su disfraz.
Salió a la calle y vio como un niño lloraba desamparado. Probó una de sus lágrimas. Eran amargas en vez de saladas, no era sabor para un niño así que se puso a llorar de risa sin más, contagiando a su nuevo amigo haciéndole ver que era más divertido llorar de Alegría que de Soledad.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies