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Intimidades (Jorge Zas)

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Cipriana, la cotilla que funge como portera de mi edificio, ha descubierto mi relación con Johnny. Si eso trasciende, seré la comidilla del condominio.
Para evitarlo, deberé convencer a mis vecinos de que ese relato es otra de las historias truculentas que la bruja inventa cuando anda corta de chismes.

Pero primero tengo que terminar mi relación con Johnny. Él debe dejar hoy mismo el apartamento.
En la noche, a la hora en que la arpía duerme, bajamos sigilosamente al garaje y logramos partir sin ser vistos.
Conduzco en silencio, me cuesta abordar el tema.
Al llegar al río detengo el coche y allí, con voz entrecortada por la angustia, le digo a Johnny que nuestra relación no puede continuar.
Él, como es su costumbre, calla.
Más tarde, una luna cómplice mira fascinada nuestras figuras unidas en un abrazo sobre el puente.
Pero no quiero a la luna como testigo de lo que vendrá. Aguardo a que una nube vele su visión y entonces, después de un hondo suspiro, arrojo el maniquí al rio.

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