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Seis días, Los Ángeles danzando en llamas

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Los datos establecen un marco, una coordenada mental, una topografía más precisa: la traducción a números de lo incalculable. Si no podemos pesar el dolor, la muerte, la pérdida; sí podemos interponer cifras y calendarios entre nosotros y ellos.

Seis días. Ciento cuarenta y cuatro horas. Ocho mil seiscientos cuarenta minutos. Cuatrocientas ochenta y ocho páginas en las que narrar con mano de acero seis días en la ciudad de Los Ángeles. Ryan Gattis recrea una polifonía coral de diecisiete narradores, involucrados en los disturbios que sacudieron la ciudad a raíz de la absolución de los agentes de policía que propinaron una brutal paliza- televisada gracias a las imágenes grabadas por un testigo presencial- al ciudadano Rodney King, en 1992.

Así empieza la novela, con un epígrafe denominado Los Hechos. Partiendo de cientos de entrevistas realizadas a pandilleros, enfermeras, policías, bomberos, que vivieron los disturbios. Gattis construye una historia de ficción completamente inmersa sobre la realidad de aquellos días. Dos pandillas enfrentadas en la multirracial ciudad del cine y las palmeras. Una trama adictiva digna de una serie de la HBO. Un juego de realidad virtual donde nos enchufamos a diversos personajes, avatares tan humanos que resulta imposible no empatizar con ellos, acompañarlos en su travesía en tiempo real por las calles envueltas en caos, por los saqueos a las tiendas, las incursiones de los bomberos sobrepasados por el gran número de incendios provocados, por los tiroteos de fuego cruzado en una guerra civil a escala de una metrópoli de casi 3,6 millones de habitantes.

Cifras y más cifras en las que Ryan Gattis desaparece como autor, se transmuta en un vehículo para que sus personajes tomen la palabra, la palabra que quiere desnudarse en acción.

Usando las técnicas del periodismo, de la primera persona de los videojuegos y, sobre todo, de una técnica literaria tan precisa como absorbente, Gattis logra arrancarnos del asiento donde leemos Seis Días y trasladarnos a Lynwood, South Central, Los Ángeles, el mismo barrio de donde por la época la banda que inventó el gangsta rap, Niggaz With Attitude (N.W.A.), salía a comerse el mundo a ritmo de la canción “Fuck Tha Police” (Jode a la Policía); perfecta banda sonora del libro.

Hay voces que, instaladas en un bucle perpetuo, repiten el adagio de que la novela está muerta. Sin embargo, Seis Días está tan viva que sus páginas quieren salirse del papel. Tan viva que oímos los silbidos de las balas, el spanglish atropellado y los cristales repicando en la acera. Vemos los grafitis cubriendo los muros y las autopistas desenrollándose alrededor de la ciudad. Sentimos el amor y el dolor, la pérdida y la violencia de hombres y mujeres que dejan de ser pandilleros decorados con tatuajes tribales y vuelven a nosotros como lo que son: seres humanos inmersos en una jungla urbana implacable.

Sin juicios de valor, sin moralina, sin rebeldía falsa ni enseñanza dogmática, Seis Días es un documento tan históricamente válido como emocionalmente sensible.

Porque Ryan Gattis no ha venido a este mundo a repetir lo que otros dicen. A engrosar las filas de los que miramos desde el otro lado de la barrera. Él la salta y se pega a sus protagonistas, hasta desaparecer en la mirada de estos.
Luego va a lugar tranquilo y enciende su ordenador. Y cambia la furia y el ruido por literatura.

*Juan Negreira Montaña

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