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¿Sabes colocar los alimentos en la nevera?

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La colección El arte de la cocina, de Signo editores, ofrece una amplia selección de consejos para que una mala conservación de los productos no provoque su deterioro

¿Eres de los que colocan bien los productos en la nevera o de aquellos que los depositan en el primer hueco que ven? Junto con las instrucciones, yo abogo porque las guías contengan también un manual para saber la colocación adecuada de los alimentos, porque aunque parezca que no tiene importancia, la verdad es que la buena conservación dependerá en gran medida de la decisión que tomemos cuando abrimos la nevera.

De hecho, los propios especialistas, diseñadores y fabricantes reconocen que una nevera o un congelador no son simples armarios o alacenas donde los productos pueden ocupar cualquier sitio, sino que justamente el espacio interior está parcelado de una forma racional, que es la que los usuarios deberían tratar de mantener.

Así, de modo general, los fabricantes recomiendan que el orden de los productos en una nevera, de arriba abajo es: alimentos cocidos; lácteos, quesos y compotas (zona intermedia); pescados, carnes y embutidos (inmediatamente por encima de los cajones extraíbles o cubiertas) y finalmente, frutas y verduras, que se colocarán en dichos cajones.

En las puertas pueden ubicarse las botellas, medicamentos, mantequilla, salsa mahonesa, caldos concentrados, mermeladas y, en general, productos de poco peso.

Otros de los consejos a tener en cuenta, y que aparecen recogidos en la colección El arte de la cocina. Universo de sabores, editada por la empresa española Signo editores, consisten en:

  • No amontonar los productos, para que el aire circule entre ellos.
  • No guardar alimentos calientes.
  • Antes de abrir el refrigerador, pensar en lo que se va a buscar para retirar todo lo que se necesita de una sola vez; ya que meditar ante la puerta abierta representa un gasto de energía y un brusco ascenso de la temperatura.
  • Mantener las gomas sellantes en buen estado. Si un papel colocado entre las mismas se puede deslizar con la puerta cerrada, es que necesitan un cambio.
  • Las bolsas de las verduras de hoja han de estar agujereadas para que “respiren”.
  • Los frascos o botes con restos de alimentos precocidos en agua o caldo se conservan mejor con una fina capa de aceite sobre las mismas que actúe de aislante.
  • No guardar latas de conservas abiertas; traspasar el contenido a un envase hermético de plástico o cristal, siempre teniendo en cuenta que son alimentos de rápida caducidad.

Sin duda, llenar la nevera, si nos ponemos a pensar, se convierte en todo un ritual,  del cual depende la buena conservación de los alimentos.

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