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Romain Puértolas: Las fábulas también son para los adultos

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Lo importante es lo que usted cree. Sea o no verdad. Lo que uno cree, a veces, es más fuerte que la realidad.

Esta es la moraleja que nos deja Romain Puértolas en su nuevo libro La niña que se tragó una nube tan grande como la Torre Eiffel. Y es que este relato nos lleva a la niñez y a esas fábulas que nos contaban antes de dormir y que siempre nos dejaban un bienestar interior. Este relato, en cambio, no tiene un final feliz -siento fastidiaros la lectura-, pero la moraleja consigue su efecto: darnos una lección moral. Además, Puértolas es un maestro en conseguir que nos quedemos con lo positivo de sus historias.

El relato está basado en la fantasía, por lo que a medida que transcurre la trama llega momentos en los que el lector se puede sentir desconcertado -más aún si no has seguido la trayectoria del escritor- por lo delirante de la historia y de los personajes. Pero, al llegar al final te das cuenta del gran ingenio que ha tenido Romain para encajar todas las piezas del puzzle, poniendo ante los ojos del lector el verdadero sentido de toda la fábula.

La niña que se tragó una nube tan grande como la Torre Eiffel cuenta la historia de una cartera, Providence Dupois, que hace todo lo imposible por conseguir cumplir su promesa: volar hasta Marruecos para recoger a Zahera, una niña huérfana que padece mucoviscidosis, una enfermedad que provocaba su asfixia y que el autor nos presenta dibujada como una nube que no deja respirar a la pequeña.

La lucha de Providence por conseguir llegar hasta Marruecos, tras perder la esperanza de viajar en avión debido a la nube de ceniza del volcán islandés, que tuvo lugar en el 2010, es el hilo conductor de la historia. Rocambolescas son las situaciones y los personajes que van apareciendo a lo largo de todo el relato, incluyendo a los presidentes de Estados Unidos y Francia, que tienen también un pequeño papel. El desenlace, como en todas las fábulas, nos deja una lección, en este caso, de generosidad hacia los demás.

Y como no quiero desvelar más cosas de la trama para invitaros a leerla me limitaré a dar mi opinión. Tengo que decir que yo, que no había leído el anterior libro de este autor, me quedé un poco desconcertada al empezar a leer la narración, por las situaciones tan delirantes que se describen. Pero, la maestría del autor para conseguir dejar en cada capítulo alguna lección de moral te anima a seguir la trepidante aventura de la cartera, compartiendo con ella sus alegrías y frustraciones.

El relato contado en tercera persona ha sido un gran acierto del escritor porque te permite entrar en la trama como si esa fábula se la contara directamente el narrador al lector. Otro acierto ha sido la separación de capítulos, con lo que consigue una lectura más rápida, localizando en cada momento el escenario y el personaje (la historia transcurre entre París y Marruecos).

La verdad es que este libro, descrito en algunos medios como un cuento de hadas para adultos, ha supuesto para mí descubrir a un nuevo autor, Romain Puértolas, que formará parte de mis próximas lecturas. Eso sí, antes de comenzar a leer alguno de sus libros hay que retornar a la infancia y dejarse llevar por la fantasía, sin pararse a pensar en la realidad de los acontecimientos descritos, porque como empecé este artículo lo que uno cree a veces es más fuerte que la realidad.

 

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