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Noemí Trujillo: “Suad es la historia de una equivocación”

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Suad nos transporta a una historia muy real, la de una adolescente con las inquietudes propias de los jóvenes de su edad. El delito que comete la llevará a replantearse su vida y sus sentimientos. La sinceridad, confianza, amor y amistad son valores que se desprenden de la novela juvenil de la poeta Noemí Trujillo, que ha contado con la colaboración de su marido, el escritor Lorenzo Silva.

Noemí Trujillo nos desvela claves del libro en esta entrevista que ha concedido a Hablando con letras.

1. ¿Cómo y cuándo una poeta como Noemí Trujillo decide dejar los versos para escribir una novela?

No he dejado los versos. No podría dejarlos. No sé cuándo empecé a escribir poesía, recuerdo que gané mi primer concurso literario con catorce años y un romance titulado: dos camelias blancas. Siempre he escrito poesía y siempre la escribiré. Pero hay temporadas para todo. A veces lo que quieres contar no cabe en un poema, necesita otra estructura. Y eso es lo que pasó con Suad.

Recuerdo que estábamos en Brooklyn (en abril de 2011), le enseñé a Lorenzo un borrador del primer capítulo y fue entonces cuando me propuso escribirla juntos. A partir de ahí mi mayor motivación fue ser capaz de crear algo junto a Lorenzo, compartir una historia con él y hacerla nuestra. También porque simpatizo con la causa saharaui y quería aportar mi pequeño granito de arena. Y, a la vez, quería hacer mi pequeño homenaje a dos libros que me han marcado: La metamorfosis, de Franz Kafka, y El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.

Y, por último, me motivaba transmitirles a mis hijos que no debían competir entre ellos ni sentir celos el uno del otro. Todo eso junto es Suad

2. Supongo que contar con la colaboración y apoyo de un escritor con tanto prestigio como Lorenzo Silva fue un incentivo para enfrentarte a este reto…

Lorenzo y yo hemos escrito juntos en varias ocasiones. Quizá porque nuestra familia es lo que llaman una familia “recompuesta” nos interesa mucho el tema de las relaciones familiares. Hemos escrito también un cuento infantil que habla de madrastras y padrastros buenos, porque ya está bien de que siempre sean las madrastras las malas de cuento. La familia de Laia tiene la peculiaridad de que decide adoptar a una niña saharaui y, de esta forma, Suad se convierte en hermana adoptiva de Laia.

Lorenzo es muy inteligente y muy exigente, se exige mucho a sí mismo y, por lo tanto, les exige mucho a los demás. Escribir con él es un reto constante porque siempre tiene el listón muy alto. Lorenzo siempre me recuerda que esta profesión es como la de un funambulista que camina por la cuerda floja: un día estás arriba y cualquier mal paso te hace caer. Sin embargo, pese a toda la presión que siento al escribir junto a alguien como Lorenzo, una vez terminado el libro sientes que el esfuerzo ha merecido la pena.

3. Sinceridad, confianza, amor y amistad son los cuatro valores que se desprenden de esta novela dirigida a los adolescentes. ¿Ha sido fácil poder aunar en una trama todos estos valores?

De todos los valores de los que hablamos podría decirse que el valor central es el amor: el amor de los padres a sus hijos, el amor entre hermanos, el amor adolescente… Y, por supuesto, que uno debe quererse uno mismo para ser capaz de querer bien a los demás. Podríamos considerar como subtemas de la novela el perdón, los remordimientos y la culpa. Todos ellos son sentimientos universales que hemos experimentado muchas veces y, no por ello, dejan de sorprendernos. Hay algo mágico en cómo un padre mira la fotografía de sus hijos y, por mucho que la mire, ese sentimiento seguirá ahí. Un padre, o una madre, nunca podrá mirar la fotografía de un hijo suyo y sentir indiferencia. Por eso, uno de los momentos más dramáticos de la historia, es cómo la protagonista se enfrenta a esas fotografías de sus hermanos y siente celos.

Otro valor importante en la novela es la amistad. Cómo vivimos en una época en la que podemos tener cientos de amigos en las redes sociales y sentirnos solos cuando tenemos un problema y sin nadie a quién acudir.

Respecto a tu pregunta no sabría qué decirte. Es la primera novela que publico pero no es la primera novela que escribo. Lorenzo tiene publicadas ya cuarenta y tres novelas. Creo que no es fácil dar por terminada una obra que has creado: sea un poemario, una novela o un cuadro. La creación siempre exige lo mejor de ti mismo.

4. ¿No crees que en la actualidad, con una sociedad tan individualista y competitiva, los jóvenes cada vez tienen menos presentes estos valores?

Nosotros intentamos que nuestros hijos los tengan presentes y no somos los mejores padres del mundo. Estoy segura que de que todos los padres les quieren transmitir a sus hijos esos valores. Es cierto que el siglo XXI es muy competitivo e individualista pero ni me gusta generalizar ni ser catastrofista. No creo que los jóvenes del siglo XXI sean menos sinceros que los del siglo XX, por ejemplo. Son jóvenes, tienen sus problemas, se enfrentan a un mundo en constante cambio, a veces no les entendemos. Además, internet ha revolucionado su forma de comunicarse con el mundo mediante las redes sociales. Están más comunicados y más solos que nunca y nuestra tarea como padres es importantísima para que se den cuenta de que el mundo es más amplio que una pantalla de ordenador.

5. Una de las claves de esta novela se encuentra en la facilidad con la que el lector tiende a identificarse con la protagonista Laia, una joven que actúa y comete las mismas equivocaciones que muchos de los adolescentes de su misma edad. Entonces, podemos decir que además de un libro entretenido, es principalmente de aprendizaje…

¿Quién no se ha equivocado alguna vez en alguna decisión que ha tomado y se ha arrepentido luego de ello? Yo quería escribir la historia de una equivocación. Toda la novela tiene que ver con algo que Laia hace mal y de lo que luego se arrepiente. Pienso que en la vida, muchas veces, sentimos esa sensación: la certeza de saber que has metido la pata y, por mucho que lo intentes, no puedes enmendar ese error. Como dice el refrán: “por un perro que maté, mataperros me llamaron.” Por eso es tan fácil identificarse con Laia: todos, en algún momento, nos hemos equivocado. Ese es nuestro aprendizaje y el aprendizaje de Laia: saber que de los errores se aprende.

6. Los jóvenes suelen ser los más críticos, ¿Ya has recibido las opiniones de estos lectores?

Alguna hemos recibido en el mail que creamos para hablar con Laia hazleweatherfield2008@ gmail.com y con Suad ssuadd@gmail.com. Nos preguntan cosas cómo quién era Milena Jesenská o cuánto tiempo tardamos en escribir el libro. Otros son más originales y nos preguntan si a veces hemos cerrado la puerta de nuestro cuarto.

 7. ¿Cómo estás viendo el resultado?

Hasta ahora debo decir que la respuesta está siendo muy positiva.

7. Aunque es un libro pensado para los adolescentes, ¿recomiendas su lectura también a los padres, que son los que deben inculcar a sus hijos estos valores?

Claro que sí. Y no solo para que les inculquen los valores que se supone intenta transmitir el libro. También para que puedan hablar con ellos de Kafka o de Salinger, por ejemplo.

 8.¿Cómo resumirías Suad?

Si he de resumir mucho diría que es la historia de una equivocación.

Si tuviera que escribir una sinopsis supongo que diría que “Laia es una adolescente de su tiempo. Vive atrapada en la tecnología, pero su mundo es real y está lleno de puertas que se abren y se cierran: sus padres, sus hermanos, el chico que le gusta, sus deseos, sus amigos, sus temores y preocupaciones… Laia comete un delito la noche del 20 de abril, y eso le hará cuestionarse su vida y su manera de sentir y pensar. “

9. ¿a qué se debe ese nombre?

La protagonista es Laia, hermana de Suad. Sin embargo, aunque Suad se pueda considerar un personaje secundario, es tan importante para la trama y el desarrollo de la novela que creímos interesante titular la novela con su nombre. Es un nombre de origen árabe de solo cuatro letras, musical, poético y que quiere decir “ buena fortuna”. No encontramos ninguna otra palabra de tan solo cuatro letras que nos dijera tantas cosas como Suad.

10. Cambiando de tercio, teniendo una biblioteca con más de 5.000 libros, ¿Qué escritor o escritores sigues? ¿Qué género literario es el que más te gusta?

Uno de mis escritores preferidos es Julio Llamazares. Para mí, Llamazares, no es solo un escritor: es un ejemplo a seguir. Es buen poeta, buen narrador, su obra abarca prácticamente todos los registros literarios. He disfrutado muchísimo de la lectura de su última novela

Las l de siemprencontse ha superado.aágrimas de San Lorenzo (hay muy poca literatura que hable del drama de un divorcio, de la relación de los padres y los hijos tras el divorcio). Veinticinco años después de La lluvia amarilla, se ha superado con una novela emocionante y cercana en la que encontramos a un Llamazares distinto, más reflexivo, pero con la misma melancolía de siempre. Además, soy una fan incondicional de su poesía. Especialmente de La lentitud de los bueyes.

Lo que más leo es poesía contemporánea. Pero me gustan todos los géneros.

11. Después de este coqueteo con la narrativa, ¿no está en tus planes continuar escribiendo para los adolescentes o hacer una novela semejante a las que publica tu marido, que tantos éxitos cosechan?

Me gustaría dejar claro que no pretendo emular a mi marido, Lorenzo Silva. Yo no sería capaz de hacer nunca lo que hace él. Admiro mucho a Lorenzo como escritor y como creador y, sobre todo, admiro su gran capacidad de trabajo. Pero no pretendo imitarle. Él es un gran escritor de novela negra y yo soy poeta. Me gusta el público infantil y juvenil, quizá porque tenemos cuatro niños en casa de todas las edades ( desde los cinco meses hasta los catorce años).

Estoy trabajando en varias cosas: en varios cuentos infantiles, en otra novela juvenil y en una novela para adultos. A la vez que sigo escribiendo poesía. No sé qué terminaré antes. Suelo trabajar en varias cosas a la vez y normalmente no hago planes: dejo que mis textos maduren por sí mismos.

Respecto al éxito creo que el mayor éxito está en sentirse orgulloso de tu trabajo. No voy a negar que me gustaría que la poesía se vendiera tanto como la narrativa pero he aprendido a aceptar que tiene sus lectores ( y sus amantes) y para mí el mayor logro es que, de vez en cuando, llega algún mensaje de alguien a quien has conseguido emocionar con algo que has escrito. Y esa sensación es impagable. Estoy muy orgullosa del éxito de mi marido. Pero cada vez que publico un poema en mi blog, aunque lo lean muchas menos personas, también me siento muy orgullosa de mí misma y de mi trabajo.

Soy poeta. No quiero ser otra cosa. Julio Llamazares, escriba lo que escriba, es un poeta. A veces usa los versos y a veces usa la narrativa para expresarse. Pero es su misma mirada. En cada página de Suad está mi mirada de poeta. O, al menos, yo he intentado que esté.

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