Libros / Turismo literario

Mapa muestra los viajes por carretera más épicos de la literatura estadounidense

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Nos gusta mucho los libros de carretera. Los libros de carretera localizados en EE.UU. son posiblemente los primeros que nos vienen a la cabeza cuando pensamos en este género. Historias vertiginosas al volante de Dean Moriarty, Tom Wolfe y su psicotrópica ruta con  músicos por todo el país o las extravagantes aventuras de Scott y Zelda a lo largo de los caminos fangosos y descuidados de la mitad del Atlántico y el Sur.

La revista Atlas Obscura ha preparado un mapa de lo más completo (y obsesivo) con las principales rutas narradas en algunas de las novelas más célebres de este género.

En el siguiente enlace podrás encontrar el mapa interactivo que incluye citas en los lugares destacados de cada novela. Sin duda el viaje trazado en “En la carretera” es uno de los más sorprendentes, y que más envidia suscitará en los amantes de la carretera.

Para que no te pierdas, por si no conoces alguna de las novelas, te hacemos un breve resumen de cada una de ella:

Salvaje, Cheryl Strayed. Después de una serie de crisis personales, el autor camina casi 1.000 kilómetros solo. Realiza este viaje a modo “curativo” de todos los problemas recientes que ha sufrido en su vida.

El crucero de la chatarra rodante, F. Scott Fitzgerald. Las extravagantes aventuras de Scott y Zelda a lo largo de los caminos fangosos y descuidados de la mitad del Atlántico y el Sur, mientras conducen desde Connecticut hasta su ciudad natal de Montgomery, Alabama.

Rolling Nowhere, Ted Conover.  El periodista de investigación realiza un meticuloso estudio sobre la subcultura de los hoboes, personas que viven en la calle y que están rodeadas de críticas y romanticismo a partes iguales.

Un paseo a través de América, Peter Jenkins. Jenkins y su perro Cooper se dirigen a Nueva Orleans desde el norte de Nueva York; en el camino se encuentran con la pobreza, el racismo, los hippies, las enfermedades y los policías corruptos.

Cross Country, Robert Sullivan. Robert Sullivan, que ha conducido por carreteras de Estados Unidos más de de dos docenas de veces, relata uno de los muchos viajes de su familia de Oregon a Nueva York. Su historia de trasladar a su familia de la costa este a la costa oeste está plagada de pequeños desastres, humor y maravillosas coincidencias que caracterizan la vida en el camino.

El continente perdido, Bill Bryson. Una descripción despectiva del regreso de este exiliado del extranjero y su reencuentro con su país natal. Bryson parece recordar en casi cada página por qué eligió dejarlo.

Carreteras azules, William Least Heat Moon. Tras haber perdido su trabajo y a su esposa —después de un matrimonio fallido—, William llega a un punto de inflexión en su vida y decide coger su camioneta y realizar un viaje de 13.000 millas por carreteras secundarias.

En el camino, Jack Kerouac. Sal Paradise y Dean Moriarty buscan bop, patadas, velocidad y la noche. Y lo encuentran en múltiples rincones de Estados Unidos. Una lectura IMPRESCINDIBLE para los amantes de las novelas de carretera.

Pasando fatigas, Mark Twain. Twain nos lleva de primera mano al lejano oeste americano. Entre los años 1856 y 1865, acompañó a su hermano en un viaje desde Missouri hasta Nevada.

Zen y el arte del mantenimiento de las motocicletas, Robert Pirsig. Fedro emprende un viaje en moto. Mientras recorren las carreteras de Estados Unidos, el arte del mantenimiento de la motocicleta pasa a ser una bella metáfora de cómo conjugar el frío y racional mundo tecnológico y el cálido e imaginativo mundo del arte.

Viajes con Charley, John Steinbeck. El novelista, su perro poodle negro y Rocinante, la camioneta personalizada que lleva el nombre del caballo de Don Quijote, se echan a la carretera (con todo lo que esto conlleva a veces…).

Ponche de ácido lisérgico, Tom Wolfe. Estamos en los años sesenta y Ken Kesey, el autor de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, ha reunido a su alrededor a los «bromistas», una desmadrada corte de jóvenes radicales embarcados en novísimos proyectos de vida. Recorren los Estados Unidos de costa a costa en un autobús que conduce Neal Cassady (Sí, Dean Moriarty en “En la carretera”). ¿Necesitas más razones para hacerte con este GRAN libro?

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