Librerías con Encanto

‘Los libros: ni se compran, ni se venden”

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Foto cogida de la web de la asociación

En Barcelona y en Madrid han empezado a surgir este tipo de establecimientos conocidos como ‘Libros libres’, cuyo objetivo es conseguir el tráfico cultural

No hay mal que por bien no venga. Esto es, al menos, lo que dice el refrán y a juzgar por los hechos, parece que el que los creó tiene mucha razón. La crisis es un mal que está golpeando duramente, pero si tenemos que sacar la parte positiva ésta se encuentra en las acciones solidarias que están surgiendo para ayudarnos unos a otros.

Esta solidaridad ha llegado al mundo literario, de manera que ya hay (aunque todavía son pocas) alguna librería que se ha creado, no con el afán de conseguir beneficio económico, sino con la intención de conseguir que el tráfico cultural no deje de circular por ningún obstáculo que se encuentre en el camino.

La librería ubicada en la calle Cantabria, 72, en Barcelona, de la  Associació Llibres Lliures ha abierto con el siguiente lema: “Aquí el libro es libre. Ni se compra, ni se vende”. Como bien refleja el lema, los lectores que se acerquen a esta librería no necesitarán llevar ni un céntimo en el bolsillo, basta con tener ganas de leer y seleccionar entre los títulos que ofrecen.

Una red formada por más de un centenar de socios son los que permiten la subsistencia de esta peculiar librería, a través de la aportación de 12 euros al año, para su mantenimiento. Además, más de 50 voluntarios se encargan de llevar la parte comercial, de logística, de comunicación y de la organización de diferentes actividades. Porque este espacio cultural no se limita solo a exponer los libros que van recogiendo de las donaciones; sino que realizan exposiciones, talleres y sesiones de Cuentacuentos.

Además de en Barcelona, en Madrid también existe una librería de estas características, ubicada en la calle Covarrubias, 7, bajo derecha, en el barrio de Chamberí. En su interior, todas las paredes están repletas de estanterías con libros, a la espera de nuevos lectores (recibe una media de 200 libros al día). Aquí, es uno de los pocos lugares que quedan ya donde es posible salir sin tener seguridad ni detectores que controlen los robos; pues la única condición para adquirir la colección no es el dinero, sino las ganas de leer.

Sin duda, se trata de una buena iniciativa, que permite desprendernos de aquellos libros para los que ya no encontramos hueco en nuestra estantería y, a la vez, entretener a nuevos lectores que tienen menos recursos económicos.

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