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Las novelas que ningún melómano debería perderse

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La literatura y la música a veces no hacen un buen tándem. Recuerdo pocas novelas que teniendo a la música como tema principal me hayan maravillado. Lo cual es una pena, gasto cantidades ingentes de mi tiempo en devorar ritmos y estrofas de todo tipo. También me pierde el consumo descontrolado de líneas de ficción. Si sufres un problema similar al mío, no te pierdas estas lecturas que reconciliaran tu mundo obsesivo de música y literatura.

Pero he encontrado diez novelas que cumplen mis requisitos más exigentes. Son obras estelares de ficción, sino que también logran salirse de la tarea casi imposible de capturar la magia de la música en la página impresa. Aquí están, esos volúmenes raros que me permiten permito tanto mis adicciones al mismo tiempo.

El perdedor (Thomas Bernhard)
No leas esta novela de Thomas Bernhard si buscas una interpretación académica de la vida de Glenn Gould. El libro hace una libre interpretación del excéntrico pianista canadiense. Y resulta una verdadera delicia. Captura la magia de la música en cada una de sus líneas y nos describe con terrible exactitud la obsesión por el éxito y la búsqueda del talento.

El tambor de hojalata (Gunter Grass)
No es un libro que hable exactamente sobre la música. O sí. El protagonista, Oskar Matzerath, pasa casi todo el relato golpeando su tambor de hojalata. Casi toda la novela es simbólica, especialmente los elementos musicales que aparecen en ella. Si deseas explorar la música como una metáfora de los asuntos sociopolíticos que suceden a tu alrededor, este libro sobre un percusionista obsesivo es el mejor punto de partida que encontrarás.

Los reyes del mambo tocan canciones de amor (Oscar Hijuelos)
Partamos de una premisa importante: esta novela ganó el premio Pulitzer en 1989. No solo eso, Hijuelos fue el primer latino en conseguir este prestigioso galardón.

Si este antecedente no te parece motivo suficiente para hacerte con un ejemplar del libro lo antes posible voy a terminar de convencerte con su argumento.

La obra narra la historia de dos hermanos que llega a Nueva York procedentes de Cuba con sus instrumentos bajo el brazo. El esfuerzo por hacerse un hueco en la escena musical y sus pegadizas líneas sobre la compleja vida de un músico te atraparán por completo.

Alta fidelidad (Nick Hornby)
No hace falta hablar de temas excesivamente elevados para clavar una novela exquisita con buena música de fondo. No vas a encontrar glamur en esta historia. El libro gira en torno a Rob Fleming, un apasionado de la música que regenta una tienda de discos en la que solo ofrece cd’s que a él le gustan.
Un relato plagado de perdedores sin aditivos, que inevitablemente me recuerdan a los tragicómicos personajes de Kevin Smith.

Dr. Fausto (Thomas Mann)
¿Cómo podía saber tanto Thomas Mann sobre música? Es lo primero que uno se plantea al terminar esta obra. Lo cierto, es que el autor tuvo algo de ayuda, concretamente la de Igor Stravinski y Arnold Schoenberg, excelentes músicos ambos. En cualquier caso el resultado es cuanto menos impresionante. Mann relata la disfunción de la era nazi en términos musicales, una maravilla con forma de libro.

El oso vuelve a casa (Rafi Zabor)
La propuesta de Zabor es la novela de jazz más honesta y realista a la que tendrás acceso. Vale, el protagonista es un oso parlante que toca el saxo. Quizás eso no cumple todas las premisas que uno espera de una novela realista, pero más allá de las particularidades de su protagonista es verdaderamente magistral. Si buscas la GRAN novela de jazz no sigas buscando.

Bonus tracks

Tokio Blues (Norwegian Wood)
Los libros de Haruki Murakami están infectados de su afición a la música se mire como se mire. Tokio blues es un buen ejemplo. Una balada triste sobre personajes que se enroscan en la tristeza, cuerpos rotos que sobreviven al paso del tiempo y sensaciones perdidas.

Instrumental (James Rhodes)
Ya diseccionamos con minuciosidad la magnífica obra que el pianista británico nos regaló en 2015, pero no está de más repetirlo. La biografía es un relato de excesos, abusos sexuales y amor por la música por los cuatro costados. Si no te dan ganas de aporrear un piano o escuchar a un experto te falta algo por dentro.

Música de mierda (Carl Wilson)
Es fresco, irreverente y verdadero (hasta incomodar al lector). Pronto hablaremos de esta fantástica novela con detenimiento. Mientras tanto, recomendarse encarecidamente su lectura. Te hará reflexionar acerca de los gustos musicales, la trivialidad de los grandes éxitos y las obsesiones que rodean nuestro imaginario musical.

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