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Las hojas de Julia, de María Jeunet

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¿Por qué nos empeñamos en luchar contra el destino? Esto es precisamente lo que le sucede a la protagonista de Las hojas de Julia, la segunda novela de María Jeunet, que nos ha hecho disfrutar leyendo. El motivo, su ágil lectura y su trama entretenida. Y, sobre todo, lo cerca que está de la realidad, con situaciones cotidianas, que todos en algún momento hemos vivido.

Julia es una joven, abogada de profesión que trabaja en TAW, una agencia dedicada a la búsqueda de pisos de lujo para organizar vacaciones de personas adineradas. A punto de cumplir los 30 años se encuentra en su mejor momento: buen trabajo, un precioso piso que se encuentra en un buen barrio de Washington, ha tenido oportunidad de viajar a diferentes países (entre ellos, Madrid y Salamanaca, haciendo de esta manera alusión a la tierra de la autora) una familia que está muy unida y unas amigas para las que no tiene secretos (tampoco para su hermana Nora, su gran confidente y la única en la que confía para guardar su secreto).

Sin embargo, Julia tiene una angustia que no le deja disfrutar de sus relaciones sentimentales. La revelación que le hará cuando era pequeña una bruja que lee el tarot durante la feria de verano de Charlottesville, donde residía junto a sus padres, marcará el resto de sus días hasta que cumpla 30 años, momento en que la profecía deberá cumplirse.

Con la llegada de su nuevo compañero de trabajo Will MaAvoy llegará el caos a la vida de Julia. ¿Dejarse guiar por lo que marca el corazón o por el destino? Lo que Julia desconoce es que el destino es el que siempre se impone, aunque hasta el final no lo descubra, ¡y de una manera además, que nunca creería!

Dicho esto, ahora nos centramos en nuestra opinión. De nuevo, como ya comentamos en La foto de Nora, María Jeunet consigue enganchar al lector a  través del testimonio en primera persona, donde la protagonista desnuda sus sentimientos. La historia bien estructurada, siguiendo el curso de los acontecimientos de manera lineal, ayudan a seguir con agilidad la narración.

Lo que más nos ha gustado es la relación entre ambas novelas: Las hojas de Julia traslada al lector en determinadas escenas al libro La foto de Nora. De esta manera, consigue aunar dos historias paralelas, pero con la originalidad y sutileza de hacerlo a través de dos libros diferentes.  

Entre ambos, la palma se la lleva La foto de Nora, con un relato más distanciado de la novela romántica, introduciendo con mucho acierto la tama de investigación. En definitiva, un amor de los que no empalagan, que aparecen en el momento indicado y de forma dosificada.

De cualquier modo, se trata de dos novelas frescas, ágiles y con finales de esos que te hacen sentir feliz.

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