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Las 10 manías comunes de los lectores

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A los roqueros se les reconoce por su manera de vestir y la música que escuchan; lo mismo sucede con otras aficiones, por ejemplo, los seguidores de un equipo de fútbol, todos perfectamente equipados convirtiéndose en clones. Pues, puestos a observar, vamos a dedicar el artículo de hoy a los lectores, ¡que también tenemos algunas costumbres que nos identifican!

  1. Mirar la parte trasera del libro en busca de la sinopsis. Un hábito típico de los lectores es coger el libro y darle la vuelta en busca de la sinopsis que hay en la parte trasera. Una vez ojeado este resumen, ya se está en condiciones de decidir abrir la portada o ir en busca de otra historia que nos llame más la atención.
  2. Mantener siempre la lectura, independientemente de lo que hagas. Lo mismo este es exclusivamente mi caso (por lo que consideraría que estoy dentro de ese grupo de lectores considerado friki, o lo que viene a ser lo mismo, bicho raro) pero cuando viajo en el medio de transporte, siempre llevo la vista puesta en la página, aunque tenga que subir y bajar escalones o esperar el autobús (aún sabiendo que si no estoy pendiente, es muy probable que el conductor ni pare). Lo más que te puede pasar teniendo esta costumbre es que de vez en cuando te sobresalte algún obstáculo que te encuentres en el camino.
  3. No dejarse guiar por los títulos que marca el sector. Estamos en la época en la que los libros de personajes famosos están concentrando todas las miradas, con independencia de que el argumento sea bueno o malo, ya que lo único que parece importar es el nombre que aparece como autor (y que en algunas ocasiones es solo marketing, porque el personaje no es precisamente el que lo ha escrito). Pero, el lector no suele guiarse por estos parámetros que marca el mercado, su instinto le lleva a buscar algo más allá del mero nombre. En definitiva, se guía por la trama.
  4. La luz del autobús. Quizá pueda resultar molesto, pero lo que no nos puede faltar a los lectores es la luz. Por eso, cuando viajamos en medios de transporte, como los autobuses interurbanos, el primer gesto que hacemos en cuanto empieza a anochecer es pulsar el botoncito para seguir con la lectura, mientras que el compañero tiene que estar poniéndonos a caldo mentalmente por no dejarle dormir.
  5. Siempre dentro del bolso o cartera. El libro o e-book forma parte de las pertenencias del lector. Al igual que salimos de casa con la cartera y el móvil, dentro de todos los bártulos se encuentra el libro, porque nunca sabemos en qué momento lo vamos a utilizar.

    Lectores
    Foto: Pixabay
  6. Unos se distraen con el móvil y otros con las historias. ¿Dónde están aquellos tiempos en los que el descanso en el trabajo se empleaba para charlar con los compañeros? El panorama ha cambiado, ahora lo que se lleva es estar pero no estar con los compañeros. Me explico, en presencia estar sentados juntos, pero cada uno a lo suyo con su móvil. Pues, el lector habitual cambia la distracción del móvil por una buena historia.
  7. En busca de las ferias. ¡Cómo nos gustan las ferias de libros! Es una de nuestras aficiones, tener bien apuntadas en el calendario todas las citas anuales para acudir a las ferias. Junto con las librerías, son los lugares ideales para poder ojear muchos libros e intercambiar opiniones. Además, con la oportunidad de comprar a precios un poco más bajos y, si hay suerte, te llevas también la firma del autor.
  8. Libros para Reyes, aunque no tenga hueco para colocarlos. Los familiares no tendrán problema a la hora de decidir el regalo de Reyes para un lector: un libro. Además, con el paso del tiempo el lector habitual toma el camino hacia un género u otro, por lo que si la persona te conoce, le resultará fácil decidirse por un ejemplar. Y si falla, el buen lector se acaba leyendo todo lo que pilla en sus manos.
  9. Meticulosos con el cuidado de sus libros. Los miman y los mantienen en perfectas condiciones porque saben que el libro es uno de los pocos artículos que no se pasan de moda, se pueden leer una y otra vez y pasar de generación en generación porque lo que guardan es conocimiento.
  10. Vocabulario demasiado culto. Con tantas lecturas, los lectores habituales acaban incorporando a su vocabulario palabras que no se utilizan de manera coloquial, causando situaciones embarazosas con el receptos, que pone cara de circunstancia porque no se está enterando de nada.

¿Se te ocurre a ti alguna manía más que defina al buen lector?

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