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La realidad sobre el tráfico de personas

Traficantes de personas. Libro Loretta Napoleoni Comparte este post

Hace unos meses me topé con un libro cuyo título me generó interés: Traficantes de personas. El negocio de los secuestros y la crisis de los refugiados, de la editorial PaidósEsta curiosidad, deformación profesional, me ha llevado a cambiar de registro literario para adentrarme en este trabajo periodístico de Loretta Napoleoni.

Las noticias que a diario se publican en torno a los conflictos armados y los secuestros nos dan una ligera idea de los millones que mueve el tráfico de personas; pero solo leyendo investigaciones como la que ha llevado a cabo Napoleoni, te das realmente cuenta del negocio que se esconde tras los secuestros: la principal fuente de ingresos de organizaciones criminales: «En 2003, un grupo de antiguos miembros del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino implicados en el tráfico transahariano decidieron diversificar su actividad y secuestraron a 32 europeos en Mali y el sur de Argelia. Los rehenes fueron transportados por las rutas de contrabando que cruzaban el Sáhara hasta campamentos situados en el norte de Mali. Los gobiernos europeos pagaron entonces jugosos rescates para recuperar a sus ciudadanos, suficientemente cuantiosos como para que con ellos se pudiera financiar un nuevo grupo armado: Al Qaeda en el Magreb Islámico». Este es el punto de partida para un trabajo realmente interesante, con testimonios esclarecedores y respuestas a muchos de los interrogantes que quedan en el aire cuando conocemos un secuestro.

Repartido en tres capítulos, la autora desgrana informaciones tan alarmantes como que en verano de 2015, el Estado Islámico ha ganado en torno al medio millón de dólares diarios a través del tráfico de personas. Lo que viene a esclarecer de dónde procede una buena parte de los ingresos de este grupo terrorista. Un tráfico que surge de la desesperación de víctimas que huyen de la guerra, siendo vendidos una y otra vez a una serie de intermediarios. El ISIS ha impuesto sus normas para llevarse una porción generosa del pastel: los traficantes abonan al ISIS un 50% de sus beneficios a cambio de transportar a las pesonas secuestradas por las costas libias.

Una de las principales críticas que se desprenden de toda la investigación están dirigidas a todos aquellos periodistas -entre ellos los reporteros españoles Javier Espinosa y Ricardo García- y voluntarios que en su afán por informar sobre los conflictos viajan a las zonas conflictivas sin previa formación, cayendo en manos de secuestradores nada más pisar el país. Secuestros que ocurren con mayor frecuencia que la que creemos, ya que los países occidentales intentan mantenerlo en el más estricto secreto. Creer que pagar a personas, que supuestamente tienen los contactos adecuados, para conseguir protección es uno de los errores más frecuentes.

 

Los millones que mueven los secuestros. Este es uno de los aspectos que se tratan en el libro, con datos alarmantes: Italia es el país que paga más por los secuestros: 13 millones de euros lelgó a abonar a cambio de la liberación de dos cooperantes italianas. En cuanto a España, la cifra que la economista baraja es de 4-5 millones de euros. Sin entrar en debates, Loretta apunta que hay otras alternativas para evitar este chantaje que lo que lleva es a enriquecer a los traficantes y a fomentar esta actividad. Deja caer la conveniencia de dejar intervenir en la negociación a organizaciones humanitarias, que son las que están sobre el terreno y aplican con éxito estrategias alternativas: «Si continuamos dando de comer a los osos, los osos no dejarán de venir al campamento», frase que escribió Amanda Lindhout en su libro A house in the sky, donde relata su secuestro en Somalia.

En otros capítulos se aborda con precisión el perfil del rehén y sus posibilidades de liberación: «Los gobiernos clasifican a los rehenes por orden de importancia y les asignan una indicación con el rescate que están dispuestos a pagar por sus vidas. Es decir, que no solo los secuestradores, también los gobiernos, ponen precios diferentes según los rehenes: hay vidas que valen más que otras». Una afirmación tan cruda como real, con nombres y apellidos.

Sin duda, se trata de una lectura que todo el que quiera tener conocimiento sobre lo que está ocurriendo, debería leer.

 

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