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La doble vida (laboral) de los escritores célebres

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El pluriempleo no es un invento de nuestro siglo. En lo que respecta al escritor, su profesión siempre ha estado muy ligada a trabajos alternativos que permitiesen la supervivencia del autor. Las razones son obvias, al igual que sucede en otros quehaceres “artístico” la estabilidad es un animal mitológico. Pocos casos existen de escritores que vivan exclusivamente de su virtuosismo con las letras, un buen número accede a ámbitos relacionados con la escritura: artículos de opinión, clases de escritura o piezas por encargo.

Pero hoy queremos hablar de otro tipo de profesiones alejada del universo literario y sobretodo de su incidencia en el mundo interior del autor. ¿Quién no ha trabajado un verano como camarero en un bar o necesitado un trabajo extra que nos aporte un dinero extra? Esa clase de experiencias, nos aportan nuevas visiones. Qué sería de Charles Bukowski sin su alargada e infernal experiencia en el servicio postal de EE.UU.

No te pierdas los casos más curiosos que hemos encontrado

Bram Stoker trabajó como crítico en diversos periódicos hasta que el actor Henry Irving lo contrató como su mánager y para que dirigiese el Teatro Liceum. Este trabajo influyó enormemente en su célebre obra, Drácula, pues la propia estructura del libro está íntimamente relacionada con el conocimiento adquirido en el teatro. También  el propio Irving se convirtió en fuente de inspiración para el escritor, según diversos críticos, su personalidad tiránica y casi vampírica como jefe le ayudó a dar forma a Drácula.

Stephen King nació en Maine, en 1947. Antes de convertirse en un autor de referencia fue profesor de literatura inglesa en un instituto. ¿Te imaginas que novela de terror inspiró esta experiencia como maestro? Exacto, varias escenas de Carrie fueron ideadas durante su estancia como profesor. De hecho, tras publicar esta ópera prima se dedicó exclusivamente a su carrera como escritor. Una suerte haber pasado por allí primero.

No es el único escritor que pasó por un aula antes de consagrarse, JR Rowling – Harry Potter – o George RR Martin – Canción de hielo y fuego – también ejercieron la profesión. En el caso del autor de Juego de Tronos, escribió su primera novela mientras daba clases y tras la muerte de un amigo cercano retomó su escritura, 19 años después.

Lo de Haruki Murakami encaja perfectamente con su afición por el jazz y los personajes rotos y perdidos en la madrugada. El japonés trabajó primero en una tienda de discos y más tarde abrió su propio bar de jazz ‘Peter Cat’ en Kokubunji (Tokio), abierto hasta 1981. Entre sus muros fue escrita la primera obra del célebre escritor.

 

Si Josep Conrad no hubiese viajado como marino mercante al Congo jamás habría dado la profundidad necesaria a su obra más importante: En el corazón de las Tinieblas. Algo parecido le sucedió a Conan Doyld, el padre de Sherlock Holmes, que necesitó trabajar como practicante de medicina para aportar a sus misteriosos casos la carga necesaria.

Una buena lista de autores que encontraron inspiración, y sustento económico, en ese otro trabajo. Cada experiencia es importante, incluso las malas.

1 comentario

Germán Olivares García 1 septiembre, 2016 Responder

La doble vida (laboral) de los escritores célebres me parece un excelente artículo.

Felicidades a la autora Cristina García Pérez por tocar un tema tan constante y cotidiano para muchos escritores.

Sirve también de aliciente para quienes escribimos, pues si los grandes autores debieron desempeñar otros quehaceres para mantenerse, quienes seguimos en el anonimato deberemos armarnos de paciencia y perseverancia.

Permítanme ponerles un mal ejemplo; digo mal ejemplo porque comentaré sobre mi experiencia personal. Con diez títulos a cuestas, uno de ellos, La Risa de la Hiena, publicado en Madrid por Editorial Niram Art, aún trabajo como dentista y docente de idiomas en la universidad para allegarme los dineros que tanta falta hacen en la actualidad. No me molesta, pues amo lo que hago, pero me queda claro que mi pasión es escribir.

Seguramente cada uno de los lectores de este artículo tendrá su propia experiencia al respecto.

Felicidades de nuevo a la autora y a la revista Hablando con letras

Un afectuoso saludo desde México

Germán Olivares García

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