Cultura

Joaquín Torres-García. Un moderno en la Arcadia

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Los nuevos movimientos artísticos llegan después de que el volcán de las críticas haya expulsado toda su lava. Muchos son los que se mueven al son que marca la corriente, y solo unos pocos deciden emprender el camino en solitario. El mejor ejemplo lo tenemos en Joaquín Torres-García, artista uruguayo, que creó su propia manera de representar pictóricamente al mundo, mediante la unión de lo físico y lo espiritual. Un artista que es el protagonista del Espacio Fundación Telefónica, del 19 de mayo al 11 de septiembre de 2016, en la planta 3.

Esta exposición abarca la primera mitad del siglo XX. A través de ella se repasan los extraordinarios logros de Joaquín Torres-García en la pintura, la escultura, el fresco, el dibujo y el collage. En total más de 170 obras minuciosamente seleccionadas bajo la dirección de Luis Pérez-Oramas.

Joaquín Torres-García consiguió destacar a nivel internacional por su maestría a la hora de captar la esencia de las tres vanguardias: cubismo, surrealismo y neoplasticismo. El artista creó su propio movimiento representando los objetos de manera simbólica, dibujados en función de lo que representan en nuestra mente. Esta habilidad le ha permitido posicionarse como una figura central en la historia del arte moderno y un protagonista clave en los intercambios culturales trasatlánticos.

La retrospectiva Joaquín Torres-García. Un moderno en la Arcadia, se estructura cronológicamente en una serie de capítulos importantes, abarcando la obra completa del artista, desde sus primeras obras en Barcelona a finales del siglo XIX hasta sus últimas creaciones realizadas en Montevideo en 1949. En su obra destacan dos momentos claves: De 1923 a 1933, cuando Torres-García participó en varios de los primeros movimientos modernos de vanguardia europeos, a la vez que estableció su característico estilo pictográfico-constructivista; y de 1935 a 1943, tras su regreso a Uruguay, momento que desarrolló uno de los repertorios más contundentes de abstracción sintética.

Barcelona (1891-1920)

La exposición, comisionada por Luis Pérez-Oramas (comisario de arte latinoamericano de MOMA), comienza con sus obras tempranas en Barcelona, incluyendo bocetos para su primera comisiónExposición Fundación Telefónica
importante, una serie de frescos monumentales para el Saló de San Jordi en el Palau de la Generalitat de Barcelona, la silla del poder soberano catalán desde la Edad Media. Mostrando escenas de la civilización industrial junto a paisajes pastorales mediterráneos, los frescos de Torres-García fueron el manifiesto artístico más importante del noucentisme catalán. A pesar de la naturaleza arcádica de la mayoría de las obras en el Saló de San Jordi, en el último fresco, ‘Lo temporal no es más que símbolo’(1916), del que se expone un boceto, un inmenso fauno domina a una muchedumbre con soberana indiferencia.

Precisamente, estea temprana representación de una figura clásica en un estilo moderno fue duramente criticada por artistas académicos e intelectuales conservadores cuando fue presentada en 1916. En Barcelona, la confrontación con la realidad y el caos de la ciudad moderna, llevó a este artista a una nueva forma de representación, a la yuxtaposición de planos y figuras, condensando profundidas con densidad y aplanando planos.

Nueva York (1921-1929)

La creciente tensión política que dominó España al final de la Primera Guerra Mundial, unida a la fascinación que sentía Torres-García con América como un territorio de la modernidad -lo que le llevó a vivir en Nueva York con su familia- dio como resultado la producción de Aladdin Toys (Juguetes Aladino) de los que se incluye una selección en la exhibición.

Será en Nueva York donde este artista uruguayo tomé contacto con una comunidad de artistas que trabajaban en estilos modernos, entre los que se encuentran Joseph Stella, Walter Pach y Max Weber. Durante su breve estancia ahí, Torres-García representó la ciudad caótica en una serie de collage especialmente ‘New York Street Scene’ (1920), en la que la publicidad está yuxtapuesta con el paisaje, el entretenimiento choca con el arte, y la aspiración de una “visión total” está plasmada en vistas aéreas de la “furiosa” metrópolis.

París (1926-1932)

Durante el período de entreguerras, la década de los años veinte en París estuvo caracterizada por un ecléctico panorama artístico en el que las primeras prácticas de vanguardia estuvieron Fundación telefónica Joaquin torresacompañadas por un interés por lo primitivo. Durante esta época Torres-García practicaba la abstracción a la vez que simultáneamente fue ahondando en lo primitivo y produciendo sus ‘Objets Plastiques’ –pequeños ensamblajes en madera pintada– para comprobar varias estrategias de composición en formas tridimensionales.

Fue en este periodo de experimentación cuando el artista encontró su estilo característico definitivo ejemplificado por dos obras importantes realizadas en 1929: ‘Fresque constructif au grand pain’ y ‘Physique’. Estas pinturas representan figuras esquemáticas trazadas simplemente sobre una cuadrícula densa en la que tonalidades sencillas resaltan campos geométricos.

Montevideo (1934-1939)

En medio del caos provocado por la Gran Depresión, la Guerra Civil Españoña, el ascenso del totalitarismo y, eventualmente, la Segunda Guerra Mundial, Torres-García regresó a Uruguay. En Montevideo vivió hasta su muerte, en 1949 y allí se convirtió en una figura cultural central, dejando una influencia duradera en el mundo del arte uruguayo.

En 1935 había fundado la Asociación de Arte Constructivo, y entre 1935 y 1943 estableció uno de los repertorios más sorprendentes de abstracción sintética y concreta en las Américas.  La década final de la obra de Torres-García está caracterizada por un eclecticismo, a medida que fue revisando el repertorio entero de sus estilos característicos, abstracto y concreto, desde la figuración esquemática hasta el Universalismo Constructivo.

fundacion telefonica.

Exposición abierta hasta el 11 de septiembre

La exhibición, que permanecerá abierta hasta el 11 de septiembre, concluye con sus obras tardías, que cierran el círculo de su obra completa y resumen sus contribuciones al modernismo: la abstracta ‘Estructura a cinco tonos con dos formas intercaladas’ (1948), y su última obra, ‘Figuras con palomas’ (1949), una conmovedora representación de una escena de maternidad en arcadia, similar a sus obras tempranas, pero en términos esquemáticos concretos.

Sin duda, esta exposición supone todo un reto para conocer en profundidad a este autor y su contribución al mundo artístico. Una muestra que cuenta con el privilegio de haber estado expuesta en el MOMA de Nueva York.

Esta muestra puede verse los martes:12:00 y 18:00 horas; miércoles: 18:00 horas y sábado12:00 horas

Fuente: Fundación Telefónica

 

 

1 comentario

Rosa 9 junio, 2016 Responder

Me lo apunto. Gracias! 🙂

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