Actualidad

‘Izar la negra’, el abordaje libertario de Pablo Benavente

Comparte este post

Pablo Benavente nace en La Línea de la Concepción (Cádiz) en 1989. Ha vivido en La Línea, en Sevilla, Granada, y  hace unos meses desembarcó en Madrid. El joven poeta, autor de ‘Circo de Quimeras’, lanza el 19 de enero su segundo poemario Izar la negra, un canto a la libertad ansiada. Aprovechando la publicación hemos charlado con él sobre la obra y su visión de la nueva generación de poetas que están surgiendo en los últimos años.

De todas las vidas escoges la del pirata ¿qué otras vidas has descartado para llegar a este punto?

Todas las que han ido apareciendo, me he visto incapaz de seguir una doctrina que me pusiera los pies a ras de suelo. Al menos, por ahora. Quiero – o debo- pensar que dejaré la torre de marfil de la libertad, algún día, para perpetuar mis genes, que dejaré mi pasado atrás por una, seguro, más probable felicidad, y, esta vida, por una más saludable. Espero ser capaz de todo ello, poco a poco, antes de que todo empiece a caer por su peso, pero tampoco se me da bien preocuparme por ello.

¿Desde cuándo acompaña la poesía a Pablo Benavente?

Desde pequeño era el que escribía citas en las mesas del colegio o las paredes del baño. Leía, siempre, mucho. Poco a poco, es instintivo imitar, escribir algo, probar. Yo probé con un MySpace, donde escribía lo que se me iba ocurriendo, fragmentos de libros, poemas. Con la poesía empecé a tontear, muy íntimamente y en secreto -prueba a decirle, con dieciséis años, a tus amigos, que escribes poesía- me aportaba una fuerza que no conseguía con la prosa. Fue en Sevilla, en un año algo complicado en el cual cultivé una vida interior bastante intensa. Dicho de otra manera, la poesía llegó para quedarse el día que descubrí que había cosas que no era capaz ni de decirle al espejo.

¿Cuáles son tus autores de referencia?

Ángel González es mi puente a la poesía, y uno de mis favoritos, después podría mencionar a Roger Wolfe, David González, Mario Benedetti, Charles Simic, Escandar Algeet, Charles Bukowski y Ana Perez Cañamares, por ejemplo.

Perteneces a una nueva generación literaria que está dando que hablar en las redes sociales y en los bares literarios con mucha fuerza ¿te sientes así? ¿Cómo os definiríais? 

Yo me siento parte de un mundo que, en la mayoría del tiempo, no me quiere en él, así que no, no me siento parte de una generación. Al uso, o literariamente, al menos. Creo que formo parte de un movimiento, una ola que puede llegar a mojar a mucha gente o a romper contra un muro. El tiempo lo dirá. No obstante, mojándome un poco, y tirando de ego, si tengo que elegir un concepto, o una idea, de “generación”, me quedo con el “generación encantada”, acuñado por David González en su blog.

¿Esa generación encantada, ha logrado encontrarse en la poesía?

Perdidos estamos. Es más, creo que el ser humano está perdido, y que pocas veces se encuentra. Que nos hayamos encontrado en la poesía, de una forma más o menos literal, es otro hecho. El arte siempre ha sido una forma de expresión, una forma de expresar lo que no sabes cómo decir.

Cuéntanos acerca de Izar la negra, que va a encontrarse el lector entre sus páginas

Nada que ver con Circo de Quimeras, mi primer poemario. Es un poemario mucho más serio, nada adolescente -Circo fue escrito con dieciocho/diecinueve años, más o menos-, con un enfoque más social o reflexivo, incluso al tocar temas amorosos o de perdida. El lector va a encontrarse con el hecho de no recordar cuánto echaba de menos la libertad, y, espero -o habré fracasado-, un empujón a volver a abrazarla.

Para abrir boca os dejamos un poema incluído en Izar la negra.

Secreto a voces

Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
Ángel González

Fingimos que la mala suerte era un bache necesario, y llegó el día

en el que sólo nos preguntábamos el color del abrigo con el que nos iba a abrazar,

la tristeza, esa misma noche.

Como si todo, a las cinco de la mañana,

le quitara cualquier pequeño sentido que le hubiéramos podido dar, de día, al sol.

Cansados de presenciar milagros a pie de calle y decepciones entre las nubes,

asfaltamos el miedo haciendo, de la vida,

una carretera de un único sentido.

Y esperanza, lo llamamos, sí,

y, otra vez, nos dejamos la cara y las manos por un dios

que, en el fondo, todos, sabíamos que no existía.

Y pintaron de rojo, y dibujaron cuernos, a todo el que quiso oponerse.

Pero si ellos son el demonio, lo siento,

está claro que elegimos mal el bando.

 

El olvido debe llevar un vestido de infarto

porque cada cuatro años volvemos a meternos, obedientes, en su aserradero,

y el mismo serrín de hacer con nosotros lo que quieren,

es el que usan como confeti en sus fiestas, nuestras pieles

tapizan sus deportivos, y ya no nos queda más que aceptar que somos

nuestra principal razón, causa, excusa y motivo para ser tan, absurdamente,

dóciles.

Pero ahí fuera siguen sueltos los hijos del hermano bastardo, escondidos

en torno a sus hogueras, haciendo sonar sus tambores

para recordarnos que estamos en guerra.

Los que cuentan el gran secreto a voces: Que las heridas en las manos valen más

que cualquier título nobiliario.

Ahí fuera, siguen los que tuvieron que cargar, como una droga cualquiera,

con una mala reputación,

los que no van a rendirse hasta ver el mundo, su mundo, arder.

Los que hacen de la madrugada un buzón de reclamaciones a la vida.

Ahí fuera siguen, pintados de rojo,

con la sangre de cientos, ahí

fuera, siguen, con los cuernos de corretear tanta mentira.

Y como decía, si ellos son el demonio, perdona que les diga,

está claro que elegimos mal el bando.

 
Así que no lo olvides, la próxima vez

que te cuenten como a un simple número,

que dios los crea, sí.

De acuerdo.

Pero ellos, nosotros,

somos los que los esquivamos.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: