Libros / Arte

Gótico, la obra de arte en escala de grises

Gotico de Normal editorial Comparte este post

La ley del género dice que el arte de museo no puede ser arte pop, que la pintura no tiene nada que ver con el cómic, y que un ensayo es siempre mejor que una canción. Cada género en su lugar, dice: o es poesía o es prosa; o es culto o es popular; o es hombre o es mujer. La ley del género no sabe —o no quiere saber— de mezclas ni mestizajes (cree en blanco y negro, y cree que el gris es el color de la confusión). Su única mandamiento es, por tanto: “no mezclarás los géneros”. Y el único pecado es, efectivamente, mezclarlos. Pero una vez cometido el acto terrible la ley del género asume que la mezcla ha podido darse y dice que el gris resultante (color de la confusión) demuestra precisamente la identidad de los colores que se han mezclado previamente. El blanco y el negro, colores puros, frente a la impureza del gris, color fruto de una mezcla que, a priori, no hubiera debido darse.

En ese sentido Gótico es una obra gris, muy gris. Un cómic-ensayo (o ensayo gráfico) creado por Jorge Carrión y Sagar (autores de Barcelona. Los vagabundos de la chatarra) bajo un encargo del Museu Nacional d’Art de Cayalunya y publicado por Norma Editorial, que reflexiona sobre la idea del retablo gótico como “primer artefacto narrativo en viñetas de la historia artística de Occidente”. O mejor dicho: parte de tal reflexión para llegar, a través de los procedimientos y los materiales más variados, a muchos otros lugares; o para tender puentes y caminos sin otra meta que abrir los ojos de quien se atreva a seguirlos, y animarle a crear los suyos propios. Tan gris es tico (tan poco blanco y tan poco negro o tan blanco y tan negro a la vez) que, cuando quise comprarlo, tuve que buscar por todos los rincones y categorías de la librería: cómic, novela gráfica, ensayo, no-ficción, filosofía, arte. Rendido, pregunté al dependiente. Y resultó que tico estaba en la sección “libro de ilustraciones”. Más allá de lo contradictorio de la categorización seguida por la librería, o de lo contradictorio de la idea de categorización en sí, creo que es una anécdota que se acerca más que cualquier definición a explicar de qué va esta obra.

El punto de partida, como decía, es la colección gótica del MNAC. Y la cuestión de la relación entre el retablo gótico y la viñeta de cómic tal y como hoy la conocemos. A partir de ahí, se dan un seguido de reflexiones que dan vueltas alrededor de esta premisa inicial. Se habla de historia de los museos, en general, y del MNAC en concreto: sobre su formación fruto, entre otras cosas, de la expropiación de obras repartidas por la Valle de Arán y de Boi, de la extirpación de tales obras de su contexto original, de la mutación, en definitiva, de su sentido. También se habla, respecto al museo (este y otro cualquiera), de sus luces (visibles, espectaculares, turísticas) y de sus sombras (profundas, oscuras, invisibles). “Un museo”, escriben Jorge Carrión y Sagar, “es una máquina de ordenar”: así se permite que visitemos obras según periodos, según autores, según corrientes… pero el arte es lo contrario a esto: “el arte es líquido, se derrame, vibra, se mueve”. tico es el mejor ejemplo de esto.

La reflexión acerca de la viñeta como producto narrativo es otro de los grandes temas de la obra y, como decíamos, inicia su recorrido en los retablos góticos del museo pero llega mucho más lejos. Porque la viñeta es, en el fondo, algo omnipresente en nuestra cultura: en el cómic, obviamente, pero también en la fotografía, en televisión, en las ventanas de tu ordenador, en tus redes sociales, en Youtube… la viñeta se ha convertido en nuestra forma de pensar el mundo contemporáneo y por ello tico resulta una guía infalible para entender nuestra época. Y es que dicen los autores de este ensayo, respecto a la obra Descenso de Cristo a los Limbos de Bartolomé Bermejo, que “en el mundo gótico no hay una separación clara entre los hechos y la imaginación”. Y si uno lee por encima, sin asomarse a lo que hay tras la viñeta estática que forman las palabras agrupadas en esta frase, puede pasar sin darse cuenta de que, en el fondo, lo que dicen es que tampoco en nuestro mundo existe esa separación: ¿cuánto hay, si lo piensas un poco, de realidad y de ficción, en esas viñetas estáticas que, en conjunto, forman tu perfil de Instagram?

En definitiva, tico es una obra inclasificable e indefinible. Porque todo el arte, a pesar de nuestras torpes y obligadas intentonas, lo es, y lo seguirá siendo. De ahí que no sepa si hablaros de un cómic, de un ensayo, de un libro sin más… y de ahí que no tenga sentido preguntárselo. tico es una obra que no soporta las etiquetas y, desde luego, no las necesita para hacernos pensar y cuestionarnos nuestra forma de comprender y ordenar la realidad. Una de esas obras que todo el mundo debería leer una vez en la vida: una de esas viñetas que deberían figurar en el álbum mental (de ideas, de recuerdos, de reflexiones) que cada uno va dibujando a lo largo de su vida.

Gótico es lo contrario de una obra en blanco y negro: una obra en escala de grises.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: