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¡Felicidades, bibliotecas!

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Aunque el día se haya despertado triste y muy apagado; apropiado para estar en casa con una mantita, sin ganas de hacer nada; he decidido escribir un nuevo post, porque la ocasión lo merece. Hoy se celebra el Día de las Bibliotecas y, aunque sea por un día, estos edificios, depósitos de cultura, merecen un homenaje.

Me acuerdo que cuando era pequeña me encantaba pasar las tardes en la biblioteca, hojeando los distintos libros infantiles que me iba encontrando a cada paso. La elección de uno u otro se convertía en una auténtica odisea. Sin embargo, a medida que te vas haciendo mayor y vas descubriendo otros espacios (sabéis a lo que me refiero ¿verdad?) donde esparcirte y hacer vida social (con la posibilidad de hablar a grito pelado, sin tener que escuchar la voz de la bibliotecaria por detrás, mandándote callar), este espacio cultural comienza a perder nuestra atención.

A esta huida de lectores también contribuye la proliferación de las nuevas tecnologías y los libros digitales, que te permiten tener el libro al alcance de la mano, sin tener que desplazarte hasta la biblioteca más cercana. Y si esto fuera poco, la puntilla (desde mi punto de vista) se la da la antigüedad de los ejemplares. Es muy difícil, por no decir prácticamente imposible, encontrar nuevos títulos al alcance del lector. Nada que ver con los ebooks, que por poco dinero, tienes en cuestión de minutos el ejemplar recién lanzado.

Lo mismo sucede con las películas de vídeo. Si lo que quieres es ver películas de años atrás (algunas de ellas han sido emitidas en diversas ocasiones en la televisión) pues la biblioteca es tu lugar. Pero si buscas algo relativamente nuevo, no pierdas el tiempo (por lo menos en las bibliotecas que he visitado).

Como podéis observar he comenzado el artículo con los aspectos más negativos (pero no como reproche, sino como crítica constructiva para mejorar), para finalizarlo homenajeando a las bibliotecas, esos espacios públicos, de los pocos que quedan, en los que la entrada y el servicio que ofrecen es gratuito.

Gracias a las bibliotecas muchas personas que se encuentran en apuros económicos pueden leer un libro o buscar entre las diferentes disciplinas material para el estudio. Además, las bibliotecas se están adaptando a los tiempos, incorporando ordenadores con internet para que este servicio, que cada vez se convierte en más indispensable, llegue a toda la población.

¿Quién no ha ido en alguna ocasión a estudiar a una biblioteca? Era uno de mis espacios preferidos, el único donde conseguía encontrar ese silencio tan deseado para la concentración. Además, no sé si a vosotros os pasaba, pero a mí me motivaba ver a otros estudiantes haciendo lo mismo que yo. ¡Qué espacio de tranquilidad! Nada que ver con el ruido de los vecinos.

Así que, con sus pro y sus contra, termino este post felicitando a las bibliotecas y a los bibliotecarios por la labor que hacen por la cultura, aproximando los libros a los lectores. Eso sí, aprovecho la ocasión para solicitar un aumento de los ejemplares nuevos o los más demandados para que no tengamos que esperar tanto hasta reservarlo.

Para acabar, os dejo un link a un blog que me gusta mucho leer porque tiene muchas curiosidades en torno al mundo literario, donde hoy aparece un post con los métodos de marketing aplicados a estos edificios culturales: www.comunicacion-cultural.com

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