Especiales / Perfiles

Espejos literarios, la proyección de la imagen del autor

Comparte este post

La escritura es, muchas veces, un juego de espejos. Como ellos, reflejan cualquier objeto que tienen enfrente; la literatura ejerce ese papel, el de proyectar la imagen del escritor —buscada o no— conformando un espectro que cualquier persona que lea sus obras podrá ver. Como cualquier arte, es un prisma a través del cual se proyecta un pensamiento, un sentimiento e incluso una vida entera.

Cualquiera que se sepa amante de la Literatura Rusa encontrará dos casos que pueden servir de ejemplo para lo expuesto en el párrafo anterior: Fiódor Dostoiévski y Lev Tólstoi.

Si usamos esa herramienta metafórica que son los espejos, del primero —autor de Crimen y castigo, Los hermanos Karamázov o El idiota— podremos descubrir, a poco que leamos una rápida biografía, que vivía al límite. Fue encarcelado y su rutina posterior, una vez libre de nuevo, se basó en terminar rápidamente sus novelas y relatos para cobrar y poder gastarlo en bebida. Ese caos, esa constante improvisación vital, queda más que patente en la prosa de Dostoiévski, plagada de personajes temperamentales, dramáticos; constantemente en movimiento, de un lado para otro, con la incandescente sensación de prisa, de apuro.

En sus páginas casi puede escucharse el incansable tic-tac de un reloj imaginario, que era el que el escritor ruso sin duda tenía en su cabeza cual espada de Damocles cuando escribía. De ahí que Nabokov (Lolita, Ada o el ardor) asegurara de él que aquella premura por terminar —para cobrar y así poder beber o jugar, pues era de dominio público su ludopatía— era lo que convertía los finales de sus novelas en algo abrupto y desganado. Las prisas en la vida trasladadas a la literatura. Hete aquí las palabras convertidas en proyección del alma viciada, presurosa y caótica de Dostoievski. Los espejos literarios.

Con Tólstoi —que escribió, entre otras obras, Guerra y paz, Anna Karenina o La muerte de Iván Ilich— ocurre ese mismo trasvase de la vida personal a la ficción, pero en un sentido opuesto. Fue hijo de una acaudalada princesa y un noble propietario, viviendo una vida siempre relacionada con la alta sociedad. Esa relación con las altas esferas, de la que también él fue partícipe, forjó un carácter hasta cierto punto ordenado que resulta más que evidente en su obra; pese a tener tramas y personajes que son claramente temperamentales, el estilo constructivo queda sujeto a una suerte de orden que no permite que la escenografía narrativa se descontrole o desbarajuste. De nuevo, la experiencia vital trasladada —de manera consciente o no— a la literatura.

Tólstoi mantuvo ese equilibrio entre vísceras y control durante toda su carrera, y por ende también en su faceta personal. Sólo en la etapa final de su vida, con 82 años, harto del debate interno entre su vida acomodada y sus valores morales —que quedaban reflejados en sus novelas, una vía de escape a esas contradicciones que al final se mostró insuficiente—, decidió dejar atrás todo lo que tenía para marcharse al campo, en un gesto más propio de un personaje dostoievskiano. Ese giro rebelde, ese último acto subversivo, no llegó a afectar a una literatura que ya contaba con el sosiego de los años y la experiencia.

Así pues, resulta innegable que cualquier acto lleva implícito una expresión del propio ser que lo realiza, en mayor o menor medida; la literatura no escapa a ese hecho, y cualquier obra que se precie —desde el cuento hasta el ensayo— contiene pequeñas trazas, pistas y huellas de la vida de sus autores o autoras. El juego de espejos queda, pues, más que claro; es precisamente ese mecanismo de trasvase, la plasmación de lo real a la ficción, o el ensayo, o el cuento… la edificación del prisma con el que un/a artista ve y comprende el mundo es el pilar básico de las artes. Son vasos comunicantes, un hilo irrompible, a veces más grueso, otras veces apenas imperceptible.

Esa simbiosis, no obstante, a veces puede crear controversia. Porque en ocasiones puede suceder que en una ficción los personajes que en ella aparecen puedan ser considerados como una traslación directa del autor o autora a esa obra, cuando en muchas ocasiones no es así.

La nueva novela de Michel Houellebecq, Serotonina, ha recibido numerosas críticas por presentar a un protagonista misógino, soez y desagradable; un hombre obsesionado con el sexo oral, racista y lleno de prejuicios que lo convierten en alguien detestable. Vaya por delante que no he leído la novela, pero parece que podemos estar ante ese ejemplo del párrafo anterior. Siendo como es la novela una obra de ficción, pronto se ha interpretado que Houellebecq pone en boca de Florent-Claude Labrouste —que así se llama el protagonista de la historia— sus propios pensamientos. Pudiendo ser verdad o no, pues al final eso sólo lo sabe el propio autor, supone éste un ejemplo actual de lo difícil que resulta ese juego de espejos literarios, precisamente por la difusa línea que separa el arte del artista. ¿Es un personaje incómodo? Por supuesto. ¿Es indeseable? Sin duda. Hoy en día comportamientos como los suyos son indeseables y han de ser perseguidos.

No obstante, a veces olvidamos que la ficción es precisamente eso, una suspensión momentánea de la realidad, en la que el lector se adentra en una obra y debe ser capaz de aceptar que cualquier cosa es posible, sin que ello implique una consecuencia posterior en la realidad. Además, existe la libertad de leer o no un libro, de empezarlo y dejarlo estar. Habiéndonos informado previamente, queda bajo nuestra responsabilidad personal entrar en una historia o no.

Cuando leamos, recordemos que al final tenemos que disfrutar nosotros, sin importar realmente si lo que leemos pertenece a la vida de su autor/a, o si estamos leyendo dentro de su mente. Pero, como todo, lo mejor será discutirlo en con una buena cerveza en la mano. No estaría mal, ¿verdad?

Las tertulias literarias, tan necesarias como escasas. Pero eso ya es otra historia…

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: