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Deseo de chocolate, de Care Santos: “No entiendo la literatura de ficción que no emociona”

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1. Por lo que hemos podido apreciar, el chocolate levanta pasiones tanto en las dulcerías como en los libros…

Las levanta, en efecto… He comprobado que nada más decir “chocolate” la gente cambia la cara. O, como dice un amigo mío chocolatero: “De cada diez personas, a nueve les encanta el chocolate y la décima miente”

2. ¿Se esperaba la buena acogida de su novela, galardonada con el premio Ramón Llull?
Estas cosas no pueden esperarse, y menos tal y como está el mundo de los libros. Cuando ocurren, son siempre una grata sorpresa, que hay que disfrutar pensando que la literatura es imprevisible y en parte por eso es tan especial.

3. ¿Cuál cree que ha sido la clave del éxito de esta novela?
El premio es un gran empujón, un foco que de pronto hacen caer sobre ti y que te sitúa de repente en el mapa. Hay mucha gente, lo sé bien, que ha comenzado a leerme con esta novela, a pesar de que mi trayectoria ya es larga. Luego están las recomendaciones de los lectores, que es lo que ahora está permitiendo que la novela se mantenga en los primeros puestos de las listas, y que es lo realmente importante. De hecho, eso es: que los lectores hablen de la novela a otros, porque se han emocionado al leerla. Eso es lo que importa.

 Deseo de chocolate4. A usted le gusta hacer historias a partir de objetos. Entonces, ¿tiene predilección por el chocolate?
No especialmente, aunque parezca raro. Entendámonos: me gusta el chocolate como a todo el mundo, pero no soy una fanática. Lo que me gusta de verdad es la historia de la gastronomía, que me llevó a uno de los personajes principales de este libro. El chocolatero Fernández fue un profesional real que existió en la Barcelona del siglo XVIII. Inventó una máquina que fabricaba chocolate y que despertó el interés de los grandes países europeos. Algunas comisiones oficiales de estos países visitaron su negocio, situado en el barrio de la Ribera de Barcelona, para conocer el artilugio. Era una historia demasiado suculenta para dejarla pasar. Al escribirla, no obstante, me di cuenta de que no me alcanzaba para una novela extensa. Fue entonces cuando me planteé que si el chocolatera no era suficiente, seguramente lo sería la materia prima. Y así fue, está claro.

5. ¿Con cuál de las tres protagonistas se siente más identificada?
La que tiene más cosas de mí misma es, sin duda, Sara, la protagonista de la época actual. Es una mujer que lo tiene todo para ser feliz y, sin embargo, no lo es. En estos momentos de mi vida no soy Sara, pero lo he sido en otros.

6. Más que una novela con tres historias independientes, Deseo de chocolate traza la historia de este dulce a lo largo de tres siglos. Por lo tanto, la novela es fruto de una profunda investigación sobre el chocolate…
Por supuesto, y sobre las diferentes épocas en que transcurre la acción. Todas mis novelas parten de una documentación profusa. Disfruto muchísimo de esa fase, en los archivos y las bibliotecas me siento en mi hábitat. Investigar para escribir contribuye a mi felicidad, además de a mis novelas.

7. En otras ocasiones ha dicho que aunque haga tramas muy enredadas, en todas sus obras hace referencia a los sentimientos humanos..
A veces pienso que hago, sobre todo, arqueología de las emociones. No entiendo la literatura de ficción que no emociona. Yo persigo la emoción del lector a partir de la historia que estoy contando. Hablar de sentimientos humanos es atemporal y muy necesario. De hecho, es lo único que de verdad es interesante contar: cómo por mucho que cambie el mundo, nosotros somos siempre iguales.

8. Esta novela también supone una reivindicación de Barcelona como capital del chocolate desde el siglo XVIII…
Creo que necesaria. Siento que a menudo se olvida el papel que la ciudad jugó en la llegada de este nuevo ingrediente y en su progresiva implantación. Desde el inicio Barcelona fue una ciudad chocolatera, y lo sigue siendo. Sin embargo, cuando oímos hablar de ciudades y chocolate siempre salen los nombres de París, Bruselas, Zurich… y Barcelona es la gran ausente. Para reparar este tipo de cosas también se escriben novelas.

9. ¿En qué se diferencia Deseo de chocolate del resto de novelas que ha escrito? ¿Por qué ha decidido dar un giro a su literatura, más centrada en el público juvenil, por una trama más adulta?

Yo comencé escribiendo para adultos, y hace años que alterno las novelas para jóvenes y niños con las de adultos (desafortunada terminología, si me permite recordarlo). Esta es mi novena novela. No he cambiado mi manera de trabajar, ni tampoco mis intereses, ni voy a hacerlo ahora. Me siento bien alternando unas y otras. No quiero renunciar a ninguna de ellas. Y, desde luego, no pienso abandonar a mis lectores jóvenes, con quien tengo una estupenda relación.

10. Dicen que los escritores no se retiran nunca porque nada más finalizar una obra ya tienen en mente la siguiente. ¿Le ocurre a usted lo mismo? ¿Ya tiene en mente una nueva novela?
¡Más de una! Ahora estoy en fase de recolección e incubación. Mientras tanto, escribo una novela para jóvenes que tenía pendiente conmigo misma (y en parte con ellos, también). Esto de escribir no admite tregua ni descanso.

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