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Conservación de los libros: 10 trucos infalibles

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Los aficionados a la lectura solemos ser bastante maniáticos en cuanto a la conservación de los libros se refiere. Y es que si hay algo que nos define es nuestro afán sobreprotector: Sí, no son hijos, pero los cuidamos tanto como si lo fueran y nos duele que se estropen o que no vuelvan de regreso cuando los prestamos.

Como comentamos en el artículo sobre la importancia de leer libros clásicos, los ejemplares son como el buen vino, cuanto más años transcurrren, mayor valor tienen. Y en esta conservación tiene un papel fundamental el lector. Así que, toma buena nota de los siguientes consejos:

  • Humedad y temperatura. La conservación de los libros depende en gran medida de dos factores: la humedad y la temperatura. Por eso, se aconseja unos índices de humedad por debajo del 50% y en torno a los 20 grados de temperatura. Además, durante el invierno conviene conservarlos en un lugar donde haya calefacción, para evitar que se aniden los conocidos como piojos de los libros, que son pequeños insectos que deterioran mucho los libros.
  • Polvo. Junto con la humedad y la temperatura, el polvo es otro de los aspectos que hay que cuidar. Para ello, es suficiente con pasarle un plumero, también se puede usar un trapo de franela o la aspiradora. En cuanto a la limpieza, esta tiene que ser regular, teniendo en cuenta que si están guardados en un armario, es más difícil que entre el polvo, requiriendo una menor regularidad.
  • Separadores. Cuidado con los separadores. Están muy bien para el uso diario, pero cuando acabemos de leer el libro es conveniente quitarlo para evitar que con el paso del tiempo acaben dejando huella. Este consejo también sirve para las hojas que se secan entre las páginas. No es aconsejable.
  • La luz. El exceso de luz provoca que el papel se oxide y se oscurezca. Así que, a la hora de determinar el lugar de la estantería, tened en cuenta este consejo.
  • Estantería. No valen todas, todo depende de la cantidad de libros que vayamos a poner y de su grosor. ¡Puede pasar que la estantería se venga abajo! También hay que tener en cuenta que los libros tienen que tener suficiente espacio para que se puedan sacar sin esfuerzo, para evitar que rocen unos con otros.
  • Posición: Siempre de pie, es la posición correcta.
  • Bolsas de plástico. Evita meter el libro en una bolsa de plástico cuando te lo llevas fuera de casa. Las hojas se deterioran por la falta de aire.
  • Stop: nunca humedecer los dedos. Sí, entiendo que esta es una costumbre difícil de cumplir, es algo innato a los lectores. Esta costumbre tiene consecuencias negativas para la hoja y también para la salud -sobre todo en libros que se prestan-.
  • Anotaciones. Las anotaciones, tachados, subrayados están prohibidos si quieres conservar los libros.
  • Superficies.  En muchas ocasiones, por las prisas o la falta de atención, dejamos el libro en cualquier superficie, sin habernos fijado si está sucia o no. Hay a veces que los despistes se pagan caro, ¡sobre todo, si la superficie está mojada!

Con estos consejos sobre la conservación de los libros, seguro que tendrás ejemplares para rato. ¿Usan algún truco más?

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