Libros / Arte

Entender la mirada que nos define: 50 fotografías con historia

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Los libros son una esperanza mortem: Existen pocas herramientas tan perfectas como el libro para trascender nuestros propios límites. Porque abandonan el cuerpo de sus propios creadores para habitar las páginas que los lectores visitarán, sin la premisa de que sus hacedores sigan existiendo y sin necesidad de seguir pareciéndose a ellos.

Y si los libros son el formato que trasciende nuestra propia muerte, la fotografía es la disciplina que trata de capturar retazos del instante. Por eso libros como 50 fotografías con historia, editado por Signo editores, son tan necesarios: conjugan realidad y anhelo, narración literaria y fotografía.

La premisa del libro es sencilla: 50 obras de fotógrafos españoles (salvo dos, afincados en la península durante décadas) en las que la protagonista es la historia que se esconde detrás. Todo lo que sucede detrás de la cámara antes y después, las influencias y obsesiones que definen al autor, las consecuencias de la fotografía y también toda la reflexión humanista y cultural que sugiere la imagen.

Por sus páginas pasan fotógrafos de la talla de Cristina García Rodero, Alberto García Alix, Chema Madoz, Enrique Meneses, Nicolás Muller, Gervasio Sánchez, Isabel Muñoz o Joan Fontcuberta.

Algunas historias que se relatan, bien son dignas de un alto en el camino. Como el autorretrato de Alberto García Alix que muestra su cuerpo herido. La noche en que fue tomada, el fotógrafo se encontraba en la sala Sol de Madrid, cuando se produjo una reyerta. Al salir a fumar a la calle se dio cuenta de que sangraba profundamente: su paquete de “Fortuna” le había salvado la vida.

Pero la narración que propone 50 fotografía con historia de esta obra es mucho más compleja. La historia de Álix comparte páginas con el lunfardo, lenguaje callejero propio de Buenos Aires desde finales del siglo XIX. ¿Y que tiene que ver el argot bonaerense con García Alix?  Todo, pues el fotógrafo madrileño (y por extensión su obra) es un relato de supervivencia y también de universos (o formas de vida) que se agotan. Y en ese juego de supervivencia, en ese seguir existiendo a nuestra manera, Alix propone su propio lenguaje y sus reglas de juego. Así como el lunfardo se va generando conforme se vive, Alix se va contorneando a sí mismo en cada fotografía que toma.

No estamos ante un libro plano, 50 fotografías con historia propone tantas capas como el lector quiera descubrir. Conocer una historia, reflexionar sobre la forma en que otros miran y qué tiene eso que ver con nuestro propio discurrir o entender la conexión que existe finalmente entre todas las obras propuestas.

Es por eso que el libro resulta interesante para todo tipo de lector: por una parte aquellos interesados previamente en la fotografía española, que encontrarán historias nuevas o contadas con mayor detalle, aquellos aficionados a otras disciplinas artísticas encontrarán las conexiones existentes con la fotografía e incluso para aquellos que solo tienen cierta (o mucha) inquietud humanista y cultural  encontrarán un material valiosísimo para reflexionar acerca del mundo en el que vivimos y aquellos que pertenecen al dominio de la imaginación.

Utilizamos la mirada de manera tan rutinaria que apenas nos preguntamos sobre qué nos emociona mirar, qué imágenes tenemos grabadas en la memoria y por qué son esas y no otras. 50 fotografías con historia ayuda a reflexionar sobre esa condición tan nuestra de observadores del mundo y, sobre todo, nos aproxima a la mirada de otros, esa que rara vez se nos muestra.

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