Libros

Cara de pan, romper con los convencionalismos de la ficción

Comparte este post

Llegó septiembre y las librerías se llenan de lanzamientos editoriales. Durante varias semanas asistiremos a una cantidad ingente de anuncios, estrenos y regresos que nos mantendrán entretenidos a quienes disfrutamos del noble arte de la lectura.

Uno de esos regresos es el de Sara Mesa, escritora andaluza que ya ha conseguido hacerse un hueco destacado en el panorama de las letras españolas. De la mano de Anagrama, que ha editado sus novelas y relatos, Mesa presenta Cara de pan, quizás su obra más madura hasta la fecha y que ya ha sido recibida con críticas entusiastas.

Y sinceramente, están más que justificadas esas críticas.

Estamos ante un libro de lugares comunes, pero de los que rara vez se hablan. Podría decirse que son comunes en su extrañeza, puntos de reunión de quienes no encajan. Su autora aborda una temática, la relación entre la infancia y la vejez, desde su cara más oscura e incómoda; hay más confrontaciones subyacentes en esa interacción, pero la principal es esa.

Es una apuesta arriesgada de la que la autora de Cicatriz y Mala letra sale más que airosa, porque consigue transmitir sin duda lo que quiere explicar.

Cara de pan es tremendamente intimista. En la novela hay un escenario principal, el refugio en el parque. Es el lugar en el que los protagonistas tienen su primer encuentro, y del que surge toda la trama. Dos personas (los protagonistas, Casi y Viejo) en un pequeño rincón de tierra, Mesa no necesita más para desarrollar una historia que abarca otras localizaciones pero que siempre están supeditadas a los encuentros furtivos bajo el árbol.

Pese a ser una novela corta (no llega a las ciento cincuenta páginas), sus personajes están definidos con elegancia, pues a través de sus actos y pequeños detalles se va conformando su personalidad. Ésta no tarda en definirse, pues la autora tiene clara la naturaleza de Casi y Viejo y en apenas dos docenas de páginas sus perfiles se muestran diáfanos. Y lo más interesante, reverberan entre ellos. En las penumbras, ocultos.

Esa furtividad, el ocultamiento intencionado, es un reverso del espejo de los propios personajes, un eco de su lugar en la sociedad: están fuera del ojo público, no cuentan para una sociedad que mira hacia otro lado cuando están junto a ellos. Personas invisibles, por voluntad propia (Casi) o porque se han encontrado con ese rechazo mudo (Viejo).

Pero esa invisibilidad se desvanece cuando surgen los sucesos fortuitos y morbosos; el desenlace de la novela lo deja claro, así como el pasaje de Viejo con los niños del colegio. Porque existe una crítica que subyace en el texto: la de una sociedad que sólo presta atención a ciertos individuos cuando es tarde, cuando el daño ya está hecho.

La denuncia flota todo el rato en el ambiente: en las reflexiones de Casi, en sus confesiones a Viejo. También en los recuerdos de él encontramos la misma radiografía: la de un mundo que pasa olímpicamente de quienes no encajan en los cañones sociales pero que cuando sucede algo ponen el foco en ellos y ellas del modo más equivocado o perverso posible.

El claro ejemplo es el del padre de Casi, que sólo reacciona cuando se entera de lo sucedido, haciéndolo del modo más agresivo y prejuicioso posible. Comprensible, pero debatible.

La ambigüedad tiñe buena parte de Cara de pan. Lo es porque asistimos a los acontecimientos desde el punto de vista de Casi, en una edad (casi los catorce) en los que apenas se empieza a vislumbrar los primeros rayos de un mundo adulto y se derrumban muchos cimientos de la infancia.

Esa fragilidad en los cimientos de su propia construcción del mundo que la rodea se plasma en los diálogos, en sus cavilaciones y en esa forma casi onírica de afrontar una situación extraña dentro de un contexto ya de por sí complicado.

Cara de pan juega a varias cosas. No sabemos qué es verdad y qué no lo es. En realidad, poco importa, pues la importancia radica en un juego ilusorio que nos lleva por vericuetos de un laberinto extraño, fiel reflejo de la (proto)adolescencia de la protagonista. Todo está sujeto a reconfigurarse, y así se transmite claramente en el acto final, una rápida sucesión de complicaciones y dobles sentidos que con gran acierto quedan poco definidos. No es necesario.

Al mismo tiempo, la autora parece reírse de los convencionalismos de la ficción, y hasta cierto punto del lector, en un sentido positivo del gesto; en todo momento la narración se adelanta a lo que quién la lea pueda estar pensando o sospechando, al tiempo que juega sin descanso a un tira y afloja entre el morbo no confesado y la curiosidad plana de un observador ajeno a la narración.

Nosotros, como tales espectadores, nos asomamos con esa mezcla de sentimientos y bailamos de uno a otro creyendo hacerlo por propia iniciativa, pero en realidad llevados de la mano del ritmo narrativo. Un ritmo que va y viene, que salta a través de momentos anecdóticos, de conversaciones concretas y que no siguen una línea temporal fija o clara.

La conclusión de la trama invita a un debate sobre hasta qué punto ciertas actitudes y sucesos responden a una demanda de atención por parte de quienes las provocan, y qué relación guardan con su lugar invisibilizado en la sociedad. O cómo quienes fomentan ese aislamiento sólo prestan atención cuando ocurren cosas morbosas. Sin duda, la autora deja que los lectores puedan reflexionar sobre ello sin directrices anteriores.

Mención aparte merece el papel de los pájaros, actores secundarios pero que son la metáfora del tema de Cara de pan. La visión que Casi tiene al principio sobre la Ornitología y el mundo de los pájaros se puede trasladar a nuestra sociedad. Admirados por unos pocos (en este caso, Viejo) y olvidados por la mayoría; pero parte real y existente del mundo.

Cara de pan es sin duda uno de los libros más destacados de la reentré (sic) post-vacaciones. Y, seguramente, de los mejores del año.

Deja un comentario

Entradas relacionadas

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: