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Anatomía de un soldado: reconstruir la vida con retales de lo que fuimos

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Todos guardamos alguna vez en nuestro interior una bomba de relojería a punto de estallar. Se percibe en la mirada, se intuye con las palabras y se confirma con los silencios.

Pero, como bien adelantaba la introducción de la cinta francesa ‘La haine’, lo importante no es cuánto tiempo vas a estar cayendo, si no el aterrizaje. Ese instante clave, el momento en que tras estrellarte debes empezar a recomponerte.

Harry Parker, soldado británico destinado en Afganistán en 2011, fue víctima de una mina antipersona que supuso la pérdida de sus dos piernas y múltiples lesiones en todo su cuerpo. Sobrevivir fue el prólogo de una historia de superación personal que cobra fuerza estas semanas con la publicación en España de su libro “Anatomía de un soldado”.

“Anatomía de un soldado” es una de las publicaciones más crudas y reales de las que me he topado este año. Parker concede la voz de narrador a los objetos que participan en un escenario de guerra: una bota, una chapa identificativa, una mochila o una mina anti persona relatan una historia incomoda y necesaria a parte iguales. Este curioso formato separa lo suficiente al protagonista, un soldado que se encuentra en un lugar indefinido de oriente medio, de los hechos que suceden desde que es víctima de una mina anti persona hasta que logra “recomponerse” física y mentalmente del incidente.

El lector puede conocer de primera mano los entresijos de un conflicto, los sinsabores que provoca y los miedos que paralizan a ambos bandos. Porque ‘Anatomía de un soldado’ no es una historia vista desde nuestro punto de vista, Parker se acerca a conocer ‘el otro lado’ y trata de entender, quizás, su propia historia. Sin ganadores o perdedores, sin víctimas o verdugos.

La lectura de ‘Anatomía de un soldado’ me ha provocado sensaciones encontradas. Por una parte la desorientación que provoca la aplastante verdad: que en la guerra todos sin víctimas de la deshumanización. Y la cuestión más importante, la reflexión acerca de la pérdida, el duelo, la recuperación y la esperanza como hilo conductor.

Porque tengo la sensación de que Parker quiere subrayar para aquellos que leen entre líneas la supervivencia después de la supervivencia. El día a día tratando de hacer inventario de los retales que quedan de nosotros mismos y la difícil tarea de unirlos. Porque la victoria es seguir adelante.

Una lectura esclarecedora y recomendada, que puede seguirse sin el orden que establece la paginación: cada capítulo es un fragmento de una misma historia, de una misma vida.

 

 

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