Verity Bargate y la libertad de género

Verity Bargate y la libertad de género

Es estremecedor descubrir un libro escrito hace casi cuatro décadas cuyo tema, así como su punto de vista, es de candente actualidad, una narración totalmente comprensible para el lector contemporáneo. Especialmente estremecedor si el tema gira entorno a la libertad de la mujer y a la maternidad, asuntos que, popularmente, parecerían estar superados por completo.

Verity Bargate, novelista inglesa, escribió en 1978 la novela titulada No, mamá, no, reeditada el pasado mes de mayo por la editorial española Alba, en su colección Rara avis. En ella se retrata a una sociedad profundamente machista (hablamos de Londres, no de la España posfranquista) que vehicula esa dominancia de género principalmente a través de la maternidad.

La protagonista, Jodie, acaba de dar a luz a su segundo hijo varón, sin embargo, ella deseaba fervientemente tener una hija. Este hecho desencadena una abulia en Jodie que le impide sentir absolutamente nada. Los médicos ignoran por completo la depresión postparto de Jodie, lo que debería hacer replantearse al lector si no se ha asumido simplemente que el cuerpo de la mujer es un cuerpo enfermo y se acepta que su estado natural es el de la dolencia.

Por su parte, David, el marido, siente la alegría políticamente correcta ante la paternidad. Sin embargo, no es de extrañar que David sea un hombre jovial y sano, pues él no ha perdido su libertad y solamente tiene que quedarse en casa cuando realmente quiere quedarse en casa. Esta asignación de roles no es el único motor del machismo. Incluso cuando el marido parece querer ayudar a su esposa, se limita a destilar un insultante paternalismo y a recomendarle asistir a terapia. La sutileza de la violencia de género en el matrimonio es tan real que se pueden reconocer, en la narración de Bargate, situaciones y patrones que aún hoy se viven a diario y que han pasado desapercibidos durante décadas.

Para la sociedad, Jodie es una mala madre que fuma delante de sus hijos y que no los quiere. Las madres tienen que ser bondadosas y puras. Esa es la manera correcta de ser mujer. Este libro también habla de la culpa como mecanismo regulador del status quo.

Ante esta situación, la única esperanza de Jodie es su reencontrada amistad de facultad. Gracias a los viajes semanales a la costa, para visitar a Joy, puede inventarse una nueva vida, un presente diferente que la libere de los estereotipos de géneros a los que está socialmente ligada.

No, mamá, no es una novela conmovedora, que descubre a una mujer fuerte a quien los hombres quieren achicar, hacerla ver frágil, loca y dependiente. No, mamá, no muestra cómo aún hoy no ajustarse a los roles de género se puede pagar muy caro.

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