agosto 31, 2016

Tengo 65 años, ya no soy escritor

Tengo 65 años, ya no soy escritor

Tengo 65 años, ya no soy escritor, se me caducó el carné profesional.  Javier Reverte, Eduardo Mendoza, Antonio Gamoneda o José Manuel Caballero son algunos de los nombres que han saltado a la palestra tras el aviso por parte de Hacienda de realizar inspecciones de trabajo a los escritores jubilados. Con esta tajante medida, si las cosas no cambian, podemos estar al final de la carrera profesional de grandes escritores, que verán como su juventud creativa choca contra un muro duro de roer, la Administración.

Hemos empezado el año calentitos y en esta búsqueda de verdugos los escritores están saliendo perjudicados. Ya son varios los que han tenido que pasar por el interrogatorio de la Inspección de Trabajo para justificar los ingresos obtenidos de la creación literaria. Por el momento, ya ha sido condenado Javier Reverte con la retirada de la pensión y una multa que supera los 121.000€.

El mercado literario está mal, es muy complejo hacerse un hueco entre la cantidad de títulos que salen al mercado -desgraciadamente los autores noveles saben bien de lo que hablo-. Se necesitan años y algunos premios para conseguir tener nombre dentro del sector, por lo que no es de extrañar -salvo raras excepciones- que cuando comienza a sonar su nombre, el escritor en cuestión ya no sea tan jovencito. Esto se traduce en años de carencia económica -la autoedición de los libros, poca venta…- y en pocos años para conseguir recuperar algo de todo lo invertido.

La profesión de escritor no es como la de un político -por poner un ejemplo- siempre con el mismo y buen salario. Hay que salir a la calle cada día sin saber lo que se van a encontrar: muchos portazos en la mayoría de los casos. Y ahora, cuando ya tienen su vida encauzada, nuevo mazazo.

El nudo gordiano de este conflicto se encuentra en los derechos de autor, que sí quedarían fuera de las inspecciones de trabajo. Pero, ¿dónde está el límite que distingue entre derechos de autor y trabajo? Según indican, formaría parte del salario todas las acciones que giran en torno al libro: conferencias, giras, entrevistas en medios de comunicación… Vamos, difícil establecer la línea que separa una cosa de la otra. Mientras tanto, que paguen los escritores.

Independientemente de lo que marque la Ley, lo indignante es que de nuevo se da otro golpe certero a la cultura española. Recortes en la educación, en la cultura en general y ahora a los escritores.

Bueno, pues mientras esto se arregla, lo único cierto es que hoy por hoy, los escritores están condenados a no crear a partir de los 65, por lo menos, de cara al público. ¿Tú qué opinas?

Sobre el autor

Periodista y comunicadora, con experiencia en prensa escrita y en medios digitales. Mi personalidad gira en torno a la curiosidad por todo lo que me rodea y, especialmente, por los libros.

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