De boca abierta (Lucía Borsani)

De boca abierta (Lucía Borsani)

Solamente una vez sentí ganas de ir al dentista y fue movido por la curiosidad, luego de aquella llamada de su asistente en la que me proporcionaba una cita, sin escuchar mi “Debe haber un error, señorita” y despidiéndose con un “Lo esperamos, Vicente,” cordial y apurado. El colmo, concurrir a una cita para otro Vicente González, pero a mi edad pelear por teléfono es mucho menos saludable que caminar hasta el consultorio. En el camino fui elucubrando frases ingeniosas, todas con una sonrisa, para largarles al doctor y su secretaria cuando me vieran y se dieran cuenta del error. Se hizo corto el trayecto porque, ensimismado en mis pensamientos, pronto estaba adentro y fue el propio odontólogo— con un gesto que me hizo acordar a alguien— quien abrió la puerta. Todavía creo sangrar por las encías al recordar cómo me miró a los ojos, se sacó los guantes y susurró: “Quería verte, papá”.

Sobre el autor

Literatura a mil es literatura a toda velocidad, historias condensadas como pequeñas gotas en el alféizar de una ventana. Buscamos nuevos talentos y autores añejos que nos emocionen con sus relatos breves, que nos hagan sentir el miedo en la nuca, que nos levanten una sonrisa con unas líneas, que nos incomoden en nuestra propia casa y que nos arrebaten irremediablemente ¿aceptas el reto? Dispara tus palabras sin piedad.

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