¿Qué pasó con las enciclopedias?

¿Qué pasó con las enciclopedias?

Sí, hoy vamos a dedicar esta entrada a las enciclopedias. ¿El motivo? Porque somos de una generación (rondamos los 30 años, así que no somos tan mayores) que hemos crecido y aprendido a base de enciclopedias. Esos tomos que nos permitían explorar en profundidad cualquier tema y que eran nuestra única referencia a falta de Wikipedia, la enciclopedia virtual que tiene respuesta para todo.

Ahora el requisito para estudiar es disponer de banda ancha para buscar en internet, pero antes la banda ancha se encontraba en la estantería, que estaba repleta de libros. ¡Todavía conservamos en casa las enciclopedias y los atlas con los que pasábamos horas y horas para llevar la lección bien aprendida! Internet ha terminado de un plumazo con la metodología de estudio con la que muchos hemos crecido.

Es cierto que la tecnología ha traído consigo importantes avances y, sobre todo, comodidad (ya no es obligatorio pasar toda la tarde en la biblioteca para recopilar la información). A esto se añade el hecho de tener al alcance de la mano multitud de información sobre el tema buscado. Es suficiente con saber discernir la información correcta de la que no lo es.

Pero, con todos los avances, nosotros seguimos apostando por las colecciones como el mejor método para aprender y especialmente, para pasar un buen rato en familia. Y, prueba de que las colecciones forman parte de nuestras vidas es que son diferentes las editoriales que continuan editando colecciones.

Una de ellas es la editorial Planeta que comercializa productos culturales y Grandes Publicaciones, que abarca desde Atlas, pasando por obras de ocio y rutas, hasta colecciones infantiles para acompañar a los menores en su desarrollo.

Otra de las editoriales especializadas en colecciones es Signo editores, con un amplio fondo editorial en el que puedes encontrar temas muy variados: animales, vida marina, historia del arte, historia universal, descubrir las ciudades españolas, gastronomía, medicina natural, cómic, colecciones infantiles, etc.

Como ocurre con la polémica entre libros de papel y ebook, lo cierto es que a pesar de todos los avances tecnológicos y la imperiosa necesidad por tener todo el contenido a un solo clic de ratón, son muchas las familias que mantienen la tradición y siguen conservando las estanterías para colocar sus libros.

Si nos tenemos que postular, lanzamos una lanza a favor de la conservación de las enciclopedias. Primero, porque hemos crecido con ellas y segundo, porque son contenidos creados por expertos en las diferentes temáticas. Además, no hay mejor manera de aprender que leyendo y buscando información página por página, porque mientras que buscas el dato necesario has tenido oportunidad de aprender sobre el tema. Una costumbre, la de la búsqueda, que se está perdiendo debido a que San Google nos ha acostumbrado a la ley del mínimo esfuerzo: con una simple frase en el buscador, encontrar el resultado.

Y tú, ¿echas de menos las enciclopedias?

 

Sobre el autor

Periodista y comunicadora, con experiencia en prensa escrita y en medios digitales. Mi personalidad gira en torno a la curiosidad por todo lo que me rodea y, especialmente, por los libros.

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