No todo va a ser sexo, la trascendencia de lo cotidiano de Julio Teruel

No todo va a ser sexo, la trascendencia de lo cotidiano de Julio Teruel

Como Jimmy Barnatán dice en su prólogo “Julio Teruel nos acerca en su libro (…) a la belleza de lo cotidiano, (…) a lo trascendente de lo cotidiano”. Y en ese honor a lo cotidiano no cabría en mi mente haber encontrado esta obra de una forma más inesperada. Podría haber sido cualquier otro libro, pero de toda la pila de hojas polvorientas de aquella estantería fue este el que llegó a mis manos, ¿por qué? Eso no lo sabe nadie, pero si no hubiese sido en ese momento, sería más adelante en otro, pues es un libro que hay que echarse en cara con los tiempos que corren. Quizá te abofetee duramente con cada relato, quizá te acaricie tiernamente hasta conseguir tu paz interior, quién sabe, lo que sí puedo decir es que no son palabras vanas que te dejen indiferente, no son cuentos de niños cuya tapa cierras antes de irte a dormir.

Julio Teruel es un autor del siglo XXI, ya no llamarlo postmoderno, pues es un término un tanto difícil y que, sencillamente, ni el término mismo sabe lo que significa. La literatura que leemos dice mucho de la sociedad en que vivimos en este periodo, aunque realmente sea la sociedad la que condicione lo que escribimos y leemos.

Desde que Luis García Montero revolucionó la poesía con su mirada en una nueva sentimentalidad a finales del siglo XX, la literatura ha ido tomando caminos muy distintos. Y uno de esos caminos, ya no empedrados ni encharcados, sino informatizados y excesivamente conectados, es uno de los que, en narrativa, ha tomado Julio Teruel con No todo va a ser sexo. Es un autor joven cuya personalidad se ve reflejada ya en sus nueve años de experiencia en blog – ego1981.blogspot.com –  que es una adaptación clara a la sociedad del momento, además de sus colaboraciones con medios digitales y su estrecha relación con el periodismo, el cine y la televisión. Pero también tiene una conexión directa con lo que antes hemos mencionado y es esa mirada fija en lo cotidiano. Ya no se trata de encontrar temas trascendentales que se conviertan en máximas atemporales y atópicas, sino que la sencillez de las palabras puede concluir la belleza de nuestros actos.

            No toda va a ser sexo es una obra llena de breves relatos enmarcados en las situaciones más habituales que el lector se pueda imaginar. Un despido laboral, una noche de fiesta, un día de compras, una consulta del psicólogo, un día cualquiera en el  trabajo… Pero es en ese “cualquiera” en el que nos hace fijar la vista Teruel, pues todo eso que hacemos a diario y que creemos tan trivial no nos damos cuenta de hasta qué punto esconde una gran belleza en sí mismo y es digno de reflexión. Habría que dejar de comprar tantos manuales de autoayuda y empezar a leer relatos como estos, cargados de rupturas amorosas, despertares post-fiesta con desconocidos, relaciones a distancia y relaciones distanciadas, compras catárticas, maratones como retos mentales, conversaciones telefónicas, etc.

Una obra con breves cuentos que sin tejer una maraña de palabras entretienen al lector con situaciones atractivas para la mirada pervertida de la sociedad, pero como el mismo título nos indica hay que profundizar más en lo que hay detrás de esas miradas, Julio Teruel nos da el hilo necesario para tejer en nuestra mente y si conseguimos rasgar en la sencillez de su lenguaje conseguiremos extraer una filosofía muy importante para nuestro día a día que puede que nos lleve a replantearnos la esencia de esa mirada que hemos cruzado en el tren con la chica del asiento de atrás, puede que nos preguntemos por qué a veces nos es más fácil dejar la persiana bajada en compañía o por qué, aun conociendo nuestros límites, seguimos sobrepasándolos.

Este libro conectará con todas esas personas que han ido alguna vez a una discoteca de noche, han comprado unos zapatos por capricho, se han enamorado, han roto algún corazón o simplemente se limitan a vivir… Pues está claro que detrás de todo ello existe un mundo mental al que debemos acudir alguna vez en nuestra vida. Sirve para quien haya experimentado todas esas cosas, pero será manual imprescindible para el que se pregunte los porqués, para el que piense más en el quién le vende que en el qué le venden, para el romántico cuyo desamor aún tiene pinceladas de suicidio, o para el realista que acaricia la crudeza de la vida con lentes de óptica, para el que sea feliz a pesar de un despido, para el que la expectativa del mañana pese más que el propio mañana, para el que prefiere cerrar los ojos y enamorarse en la oscuridad.

En definitiva, cuentos con una personalidad fuerte cada uno de ellos, con personajes sencillos, un estilo limpio que no lleva al lector a malinterpretaciones sino que con suavidad y sigilo hace que nos pongamos en la piel de esos personajes y llenemos su fondo con nuestra mente. Cada cuento tiene la misma esencia que las personas, al pasar por nuestras vidas dejan estelas momentáneas como las estrellas fugaces, otras se quedan grabadas a fuego como soles e iluminan parcelas de pensamiento que antes estaban adormecidas. Con estos relatos nos pasará exactamente lo mismo y es que cada uno clama a gritos una mirada que vea, oiga, huela, toque, hable y que, además sienta. Una mirada que se aparte de los ceros y unos del siglo XXI, antes de que sea demasiado tarde y nos apaguemos cual estrella o caigamos de la cornisa. Y para saber en qué parte del cielo estamos o desde qué planta del edificio miramos la realidad mi única recomendación es abrir este libro.

 

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