Nefando, viaje hacia los infiernos más humanos

Nefando, viaje hacia los infiernos más humanos

Nefando, viaje hacia los infiernos más humanos

Hace algún tiempo, durante una reunión con amigos en casa, surgió una conversación sobre qué es lo que nos daba más miedo a cada uno. A partir de este punto de salida – que dio pie a todo tipo de divagaciones – comenzamos a hacer un retrato robot de nuestros monstruos particulares. “Serpientes, extraterrestres, oscuridad…”, entonces un amigo comentó que lo que más miedo le provocaba era que se pareciese a un ser humano. Y por supuesto olvidé esa acotación hasta hace unas semanas.

Al toparme con Nefando – y avanzar por sus oscuros recovecos – no pude evitar acordarme de aquel comentario. La lectura me dejó helada en el peor de los sentidos. Como espero, y deseo, que muchos de vosotros os topéis de frente con la brutal narrativa de Nefando no voy a desvelar apenas su argumento, voy a centrarme en los sentimientos que logra despertar y algunas reflexiones que surgen tras su lectura.

El ser humano es capaz de los actos más crueles, terribles y reprobables. Ese es el mejor resumen de Nefando. Y precisamente eso, toda esa humanidad descarnada, es lo que da más miedo y repulsión en el argumento del libro: que todos sus personajes son personas, personas que se desarrollan atravesadas por el dolor que otros provocan.

Su escritora, Mónica Ojeda, demuestra verdadero virtuosismo a la hora de experimentar con el lenguaje y durante todo el desarrollo de la historia. Ojo, con 28 años. Estoy convencida de que si se tratase de una autora emergente estadounidense o afincada en Madrid la crítica llovería sobre ella en forma de alabanzas. Por desgracia, Ojeda es natural de Guayaquil (Ecuador) lo que supone en este caso una menor visibilidad por parte de los medios.

No voy a engañarte, en Nefando vas a cruzarte algo muy desagradable. Y esa es la intención. Demostrar que la sociedad aún no está de vuelta de todo, que aún existen temas tabús como la violación, el abuso de menores, la sexualidad infantil o la violencia extrema que nos aterran por completo.

Además es un buen aviso para navegantes sobre la Deep Web, el rincón de internet al que no podrás acceder a través de Google. La web oscura es el cuarto trasero de todo aquello que no queremos mostrar a plena luz del día, en el caso de Nefando su autora se centra en aquellos actos más deplorables: foros de pedófilos, vídeos de violencia extrema o tortura a animales. Lo más aterrador es que el lector es consciente de que lo que se narra no es ficción en este caso, que estos ángulos muertos existen y cada día miles de seres humanos los visitan.

Nefando también es una reflexión poliédrica acerca del dolor. Porque del dolor se puede salir de muchas formas, incluso eligiendo abrazarlo y no salir de él nunca. Así los personajes – tres hermanos de Ecuador, dos mexicanos y un español – muestran sus visiones del mundo tras sufrir diversos episodios traumáticos. Todos jóvenes aplastados por diversos factores sociales que los configuran.

A pesar del regusto amargo que deja esta lectura es sin duda uno de los libros del año, una bomba literaria que no puedes perderte. Pero estás avisado, no te va a gustar. Y eso es lo mejor de todo.

Sobre el autor

25 horas dedicada a escribir. Periodista especializada en cultura.

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